El último presupuesto fiscal de 3,1 billones de dólares que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, envió al Congreso se añade a su "desastroso" legado fiscal, afirmaron ayer dos de los principales diarios del país.
Aunque sujeta a modificaciones en el Legislativo, Bush presentó el lunes, su solicitud presupuestaria de 3,1 billones de dólares, que aumenta en 8,2 por ciento los gastos para seguridad nacional y reduce o elimina fondos para 151 programas sociales.
Desde las páginas editoriales, tanto de The Washington Post como The New York Times coincidieron que el presupuesto para el año fiscal 2009 añadirá al déficit y dista de lo que prometió Bush al llegar a la presidencia.
El Washington Post recordó que en su primer presupuesto fiscal hace siete años, Bush prometió reducir la deuda externa en dos billones de dólares en la próxima década y reformar el sistema de pensiones y asistencia médica para jubilados. El contraste entre el antes y ahora no podría ser mayor: la deuda externa aumentó en dos billones de dólares y, en lugar de un superávit de 725.000 millones de dólares, ahora Estados Unidos afronta un déficit de 407.000 millones de dólares, lo que añade a su "desastroso legado fiscal", señaló.
Sin embargo, el diario reconoció que Bush no tiene la culpa de algunos problemas fiscales del país, ya que los atentados del 2001 y la ralentización económica han puesto su grano de arena. "Pero la realidad es que el supuesto superávit en el que Bush apoyó su agenda de recortes tributarios siempre fue una especie de espejismo, y el presidente nunca ha tenido la voluntad de ajustar su agenda a la nueva y sombría realidad fiscal", advirtió el diario.
"El señor Bush heredó ganancias potenciales y las despilfarró. El próximo presidente heredará su desorden fiscal", puntualizó el rotativo. Washington, EFE