Un nuevo escándalo por supuesta malversación de fondos públicos amenaza propagarse en el entorno del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y será ventilado por la oposición a partir de mañana, según informó la prensa brasileña.
Se trata del uso extendido de tarjetas de crédito corporativas para gastos personales diversos y no vinculados al trabajo de colaboradores del Gobierno y familiares del Presidente.
Según publicó ayer el diario Folha de Sao Paulo, por lo menos dos encargados de la seguridad de Lula gastaron en los últimos tres años 149.000 reales (85.600 dólares) con tarjetas del Gobierno Federal en restaurantes, instalación de un gimnasio particular y materiales de construcción, electrónicos, artesanía, ropas y artículos deportivos.
La Secretaría de Prensa del Palacio de Gobierno informó al diario que no se manifestará sobre "temas relacionados a la seguridad del presidente o sus familiares" y que esos gastos son secretos.
Pero los gastos supuestamente no justificados se extienden a la Secretaría de Administración del Palacio de Gobierno de Planalto y a asesores del presidente, según Folha.
El diputado opositor Carlos Sampaio ya ha comenzado a recaudar firmas para abrir una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de los gastos corporativos. Río de Janeiro, EFE