Algunas noticias publicadas sin destaque pasan inadvertidas, pese a referirse a asuntos importantes. Este es el caso de la nota sobre la pretensión del partido oficial de controlar la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados que, en las dos pasadas gestiones, estuvo presidida por la oposición.
La Declaración Universal de Derechos del Hombre, aprobada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, y sucesivos acuerdos a nivel mundial y continental demuestran la trascendencia de este tema. Aunque no es propósito de este artículo analizar la esencia jurídica y moral de los derechos humanos, se recogen algunos conceptos que, en verdad, han sido ampliamente difundidos. Los derechos humanos no se limitan a la
libertad e integridad de las personas. Son ´todo lo que necesitamos para vivir dignamente, es decir, todo lo que las personas y colectivos requieren para desarrollarse plenamente, como una buena alimentación, educación, salud, empleo, un medio ambiente sano, respeto a la integridad física y sicológica, libertad de expresión, de religión, de tránsito y muchas cosas más. Representan, además, instrumentos que promueven el respeto a la dignidad humana, a través de la exigencia de la satisfacción de dichas necesidades´. (Centro de Derechos Humanos ´Miguel Agustín Pro Juárez´, AC. México).
La obligación ineludible de respetar los derechos humanos en Bolivia, no solamente está establecida en los convenios internacionales que obligan al Estado; está incorporada en la legislación nacional vigente. Se ha creado la instancia del Defensor del Pueblo para que proteja a las personas, y han proliferado entidades privadas que vigilan que los derechos humanos sean respetados.
Pese a lo anterior, la acción represiva del oficialismo ha cobrado la vida de docenas de personas y un gran número de heridos. Sucre y Cochabamba, son ejemplos de graves violaciones que han quedado en la impunidad. Públicamente se incita a la violencia de grupos afines al régimen y se amedrentó a los miembros no oficialistas de la Asamblea Constituyente con vigilias, organizadas por el partido de gobierno, de verdaderas milicias como los Ponchos Rojos, con el fin de forzar la aprobación de un texto constitucional parcializado y sectario.
No solamente la prisión por motivos políticos constituye una seria violación a los derechos del hombre. También lo es el acoso, es decir, la vigilancia y seguimiento a ciudadanos —como una forma de espionaje del Estado— que piensan diferente y se oponen al ´cambio´. Se procura reprimir así una oposición legítima y democrática, consubstancial al derecho de elegir. La cobardía oficial al negar lo inocultable, añade a estas violaciones una grave carencia de moral.
Con estas credenciales —hay todavía mucho por esclarecer sobre la observancia de los derechos humanos— ´el oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) anunció ayer que su objetivo es conducir durante la legislatura 2008-2009 la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, meta que buscará incluso negociando una de las presidencias de comisión que actualmente le corresponde´ (La Razón, 20.01.2008).
¡Qué sospechoso desprendimiento! Por esta comisión se ofrece todo. Es evidente que se trata de una cínica pretensión para manipular la observancia de los derechos humanos, ya seriamente vulnerados.
*Sergio P. Luis es profesional independiente.
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