Wilson Hermosa recibió sepultura ayer entre los llantos de familiares y allegados. Junto a la tumba de Ulises, Wilson descansa en paz, la Alcaldía del Cercado cedió un espacio en el Cementerio General, donde fue enterrado el hijo mayor de la familia Hermosa Gonzales.
Sus hermanos e hijos le dieron el último adiós. Gonzalo Hermosa contó al pie de la tumba que Wilson era el hijo más querido.
“Ahora tiene un sitio en el cielo”, dijo Gonzalo a tiempo de asegurar que su partida dejó vacíos difíciles de llenar.
El féretro fue cubierto por uno de los ponchos del grupo, “lo mandamos con su poncho para que esté abrigado y pedimos a la Pachamama lo guarde en su seno”, indicó su hermano.
Horas previas al entierro, familiares, autoridades municipales y folkloristas rindieron homenaje a uno de los creadores del grupo musical.
El homenaje póstumo fue realizado en instalaciones de la Casa de la Cultura; las autoridades municipales entregaron una ordenanza, documento que resaltó “la inminente contribución al desarrollo social y cultural de nuestra nación”, concediendo a Wilson Hermosa un “Sitio de Honor” en el Cementerio General de Cochabamba para el sepelio.
Con la muerte de Wilson Hermosa, la música nacional perdió no sólo a un intérprete y compositor, también a uno de los creadores más importantes de instrumentos bolivianos que son reconocidos en el exterior.
El hijo mayor de la familia Hermosa se alejó para siempre, un derrame cerebral segó su vida a pocos meses de cumplir los 65 años, según Castel Hermosa, otro de los hermanos del artista.
Comenzó a dar rienda suelta a su destreza para construir instrumentos a sus 16 años, “su rol era importante dentro de Los Kjarkas, porque no sólo creó uno de los instrumentos que dieron otra característica a la música nacional, también componía”, contó Castel en el velorio.
La pérdida obligó a Los Kjarkas a suspender una gira, Gonzalo y Elmer Hermosa regresaron de Chile el jueves para las exequias. Redacción Cochabamba