Las autoridades de Salud confirmaron ayer en Trinidad la existencia del primer caso de fiebre hemorrágica en Beni. Además informaron que el colomis callosus, roedor selvático portador de esta letal enfermedad, se dirige a las áreas altas y pobladas, escapando de la inundación causada por el fenómeno de La Niña.
“Es una situación epidemiológica de mucha magnitud. La vulnerabilidad es baja porque muy poco se puede hacer con estos roedores silvestres. Sin embargo, ya se han tomado las acciones y esperemos que los resultados se vean en la ocurrencia de casos que luego se puedan presentar”, dijo el director de Epidemiología, René Barrientos, quien coordina el tema sanitario.
Esta semana, un varón de 19 años murió en Magdalena con un cuadro clínico similar a la fiebre hemorrágica. Los análisis confirmaron este hecho.
El médico Lorenzo Sotomayor, que dirige la Sala de Situación del Servicio Departamental de Salud (Sedes), informó que una comisión inspeccionó 132 viviendas en el área rural en busca del roedor portador de esta enfermedad. El índice señala que en casi un 60 por ciento de las viviendas se encontraba el colomis callosus, lo que apunta a que esta especie selvática está ingresando a las áreas pobladas escapando del desborde de las aguas.
“Es muy peligroso y es la razón por la que se ha presentado este caso”, manifestó Barrientos, quien aseguró que brigadas de técnicos buscan disminuir la densidad del roedor con 400 kilos de rodenticina. De no ser controlada, la fiebre hemorrágica puede transformarse en una pandemia.
Otra afección endémica de estas épocas es la leptospirosis, de la que ya se confirmaron cinco casos en Trinidad. “Es otro problema mayúsculo ya que la gente está bañándose en aguas detenidas y camina descalza. Hasta ahora tenemos una leptospirosis benigna, pero en caso de que haya la hemorrágica fulminante sería muy grave”, sostuvo.