Sesenta operadores del transporte escolar recibieron ayer, de la Superintendencia de Transportes, las licencias correspondientes para prestar el servicio, luego de cumplir los requisitos exigidos por una resolución.
El acto se desarrolló en la plaza Villarroel, donde los operadores recibieron una roseta que los identifica. De las 60 autorizaciones, 10 corresponden a empresas independientes que firmaron contratos directamente con los padres; en tanto que el resto (50) son buses y minibuses cuyos propietarios firmaron contratos con los establecimientos y son representados por éstos.
La Superintendencia de Transportes espera que en un mes todos los servicios se regularicen, pues en principio la solicitud de licencias fue voluntaria. En adelante realizará inspecciones sorpresas en los establecimientos para cerciorase de que las góndolas cumplan con todos los requisitos de seguridad. En caso de no cumplir con éstos, se les prohibirá definitivamente brindar el servicio a los niños.