Un atentado suicida contra el partido de Benazir Bhutto, la líder de la oposición paquistaní asesinada en diciembre, dejó ayer 37 muertos y puso colofón a una campaña electoral marcada por la violencia política.
El atentado suicida, cometido con un coche bomba en Parachinar, localidad de las zonas tribales fronterizas con Afganistán, incrementa el temor a que se repitan nuevos actos de violencia hasta los comicios de mañana, una cita trascendental para la imagen de estabilidad que pretende dar el presidente paquistaní Pervez Musharraf.
“El balance de muertos es ahora de 37”, dijo el portavoz del Ministerio de Interior, el brigadier Javed Chima, situando en 93 el número de heridos.
En otro atentado, al menos dos personas murieron y ocho resultaron heridas en el valle de Swat, en el noroeste de Pakistán, cuando un suicida al volante de un vehículo hizo estallar su carga de explosivos. Islamabad, AFP