“Reconocer un interés del diez por ciento mensual a los 'socios' de Roghel-Bolivia es un indicio de inminente estafa”, sostiene la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras en un comunicado que aclara la situación de la empresa financiera que fue clausurada por irregularidades.
La Superintendencia de Bancos establece que Roghel no está constituida como entidad financiera por lo que incumple la normativa que establece que “toda actividad de intermediación financiera (captación de ahorros del público) debe ser realizada por entidades financieras constituidas, previo cumplimiento de requisitos establecidos por ley”.
El documento recalca que, al estar constituida como una “sociedad unipersonal”, Roghel- Bolivia no puede admitir socios, según el Código de Comercio.
La Superintendencia de Bancos advierte que los altos intereses ofertados son “un indicio de inminente estafa”. “Un rendimiento del diez por ciento mensual resulta inédito inclusive en la historia de las empresas más exitosas del país”, añade el comunicado y recalca que “Roghel-Bolivia, hasta la fecha, sustenta sus ingresos en proyectos de empresas no constituidas”.
Ante la predisposición expresada por Windsor Goitia Chappy, propietario de Roghel-Bolivia, de devolver los capitales, el órgano regulador aclara que “las acciones administrativas interpuestas a la empresa impiden sólo captación de nuevos recursos y, de ningún modo, su devolución”.