El presidente Morales nos tiene desconcertados a todos los bolivianos. Y cuando afirmamos que es a ´todos´, estamos incluyendo a su propia gente también. Es que no hay nada más dañino ni peligroso que los viajes de S.E. al Chapare. En olor a multitudes S.E. es capaz de declararle la guerra a los EEUU. ¿Cómo no va a amenazar a Santa Cruz entonces? ¿Cómo no va a inducir a armarse a los ´movimientos sociales´ para sentarles la mano a los ´cambas separatistas´? ¿Cómo no va a tener la temeridad —que le puede resultar un bumerán— de instar a las FFAA para que alisten los ´fierros´ en caso de que sea necesario agredir a quienes desean autonomía?
Cuidado Presidente que los militares se cabreen de tanta chacota nacional, de tan mal gobierno, de tanta irresponsabilidad, y lo pongan a usted de patitas en la calle. Es mucho mejor no alentarlos con malas ideas Presidente. Porque si S.E. cuenta con movilizar tropas hacia el oriente, no se extrañe ver en alguno de sus madrugones en el Palacio, que la plaza Murillo está rodeada de tanques y ´carapintadas´. ¡Todo puede suceder en Bolivia, Presidente! ¡No se equivoque! ¡Este es un país imprevisible! ¡No hay lealtades incondicionales y peor frente a un mal gobierno como éste!
S.E. nos tiene despistados con su política pendular. Habla y habla de diálogo cuando no piensa escuchar a nadie. Y de repente se envalentona en el Chapare y habla de guerra, de armas, insulta a los gringos que no le dan bola, pero provoca malestar. En Santa Cruz hay un desagrado evidente porque las amenazas no han podido ser más claras. Y S.E. tiene que tomar en cuenta que Santa Cruz ya no es la de los años 50, cuando se la podía invadir impunemente porque era un poblado. Veremos cómo se las arregla ante una ciudad de más de un millón largo de habitantes dispuestos a defenderse. Veremos si los militares le van a hacer caso y van a echar tiros contra los cruceños.
Lo mejor es no hacer caso a esas bravatas, sin duda. Sería lo ideal no darle pelota a S.E. y sus grandilocuentes y malos discursos. Molesta el cinismo con que este Gobierno habla de unidad y su Presidente no hace otra cosa que desunir. ¿Con qué ánimo cree que va a encontrar al Prefecto cruceño si lo convoca a una reunión? ¿Qué explicación va a dar sobre sus amenazas? Porque S.E. finge que no entiende nada de lo que sucede y esa es una trampa más.
Un día dice en el Chapare que le va a declarar la guerra a los cruceños y al día siguiente en el hotel Torino de La Paz, gira en 90 grados y afirma que cómo él va a ordenar que se armen los movimientos sociales, o cómo él va a azuzar a los militares y policías contra nadie. ´Por encima de todo está la unidad del país´, dice. Ese estribillo es una mentira. S.E. no hace otra cosa que desunir. Incumple su palabra para desunir. Intriga para separar. Por eso ya nadie confía en lo que sostiene.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
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