Ratas y víboras invaden los albergues de los afectados PELIGRO • En Puerto Varador hay casos de picaduras de serpientes y alacranes, la gente convive con éstos . Una persona murió en San Javier.
AUXILIO MÉDICO • Personal venezolano evacúa ayer de Santa Ana de Yacuma a Luis Alvarado, que presentaba quemaduras.
Ubaldina Cartagena apenas puede mover la cabeza. Un alacrán le picó el cuello mientras dormía, hoy la hinchazón y el dolor inmovilizaron cualquier movimiento de su extremidad superior. Cartagena vive en uno de los refugios que albergan a 1.400 personas en la localidad de Puerto Varador, a unos 17 kilómetros de la capital beniana
Al igual que ocurre en este lugar, también en Puerto Almacén, los damnificados por el desborde del río Mamoré sufren por la presencia en el interior de sus precarios refugios de insectos y animales selváticos como las ratas y las víboras, que amenazan su salud. Las familias se quejan porque las autoridades departamentales de Salud no realizan las fumigaciones correspondientes para combatir estas plagas y prevenir enfermedades.
Según explica Ernestina Yomina, dirigente de los refugiados de Puerto Varador, no existe una carpa en esta zona donde no se encuentren los roedores. “Sobre que no tenemos alimentos, las ratas se comen en las noches el maíz, el arroz y el frijol que nos dieron como donación. De paso nos dejan sus excrementos allí arruinando los víveres y dejándonos enfermedades. Creo que están esperando que haya un muerto para recién venir a fumigar”, se queja. Su vecina, que prefiere no dar su nombre, asegura haber encontrado una rata dentro del corral de su bebé. “Imagínese si hubiera estado allí mi hija. Ahora no la pongo ni en la cama solita, la tengo sobre mi espalda todo el día”, narra.
Las víboras también atemorizan a los damnificados de estas zonas. Hace tres días Andrea Molle Roca (20) fue mordida por un yoperojoba (nombre típico de una especie de reptil) mientras se bañaba en el río. Andrea se encuentra actualmente en el hospital Trinidad, en la capital beniana, donde fue trasladada de urgencia, según informó la doctora Fanny Durán, en la localidad de Puerto Varador.
No corrió con la misma suerte José Luis Leigue, quien a sus 55 años murió este domingo debido a una mordedura de víbora en el municipio de San Javier. Leigue se constituye así en la segunda víctima que deja el fenómeno de La Niña en el departamento de Beni.
“A las serpientes las trae el agua y, como no tenemos paredes, se meten a nuestras carpas”, explica José Ibanore, quien asegura haber encontrado una cascabel debajo de su refugio, que al igual que la mayoría de los damnificados de la zona se halla entre el agua y la carretera.
En la localidad de Puerto Almacén la situación es similar. “Las víboras de agua se esconden entre las tablas. Por las noches da miedo salir al baño”, señala José Ríos. En su hogar, sin embargo, son las hormigas las que han atacado a los menores, quienes presentan ronchas en todo su cuerpo, producto de las picaduras de los insectos.
A las hormigas se suman las tarántulas, arañas que se incrustan en la ropa que los damnificados secan sobre los tablones. “A veces uno no se da cuenta y se pone los pantalones y de repente siente la picadura”, explica Dalmira Utanaye, quien asegura que su hijo de 24 años sufrió durante varios días de fiebre por la picadura de una tarántula.
Otra causa de enfermedades infecciosas es el consumo de los pescados que se hallan muertos en las riberas de la carretera, en los lugares donde rebajó un poco el agua. Al recorrer la zona se puede observar a los comunarios recogiendo los peces, los que luego consumen para su sustento diario, debido a la ausencia de carne vacuna para preparar sus alimentos diarios.