Por poco algunos amigos de Evo Morales se levantan en armas para defender a su jefe. Nadie sabe contra qué enemigo. Una de dos: o de la bomba atómica que Goldberg tiene oculta en el sótano de su embajada o de las escopetas de caza de los autonomistas comandados por Rubén Costas y otros terratenientes oligarcas del oriente. En efecto, el pasado viernes 15, el Presidente informó a todo el país haber recibido varias llamadas telefónicas en las que algunos de sus fieles seguidores —no identificó cuáles— le habían propuesto que se les entreguen armas para que su jefe ´se haga respetar´ como Presidente. Con un tono que podía entenderse amenazante, Evo Morales, por su parte, exhortó al pueblo y a las FFAA a movilizarse para defender la unidad del país, contra las autonomías que lo dividen. La alusión de Don Evo a las armas, aunque indirecta, alarmó a la ciudadanía, pacífica en su mayoría. ¡Qué susto!
Por suerte, el mismo Presidente, al día siguiente después de consultar con su almohada o advertido por sus colaboradores, cambió el libreto. ´Cómo pues, el gobierno de Evo Morales... puede dar instrucciones... para que se usen las armas contra el pueblo. Eso jamás va a haber´, rectificó el Presidente. Y recordó la convocatoria a un referéndum revocatorio para que ´el pueblo con su voto diga qué proyecto sirve y qué no sirve. Vamos a las urnas y no a las armas´. ¡Qué alivio! Lo mismo había dicho Carlos Dabdoub, el dirigente cívico cruceño, respecto al estatuto autonómico: ´nuestras balas son los votos y nuestros fusiles son las urnas´. Ambas afirmaciones, suenan a versallescas, aunque Dabdoub aprovechó la oportunidad para constatar que Evo Morales ´siempre busca confrontación´. Y hasta el jefe de los ´ponchos rojos´ manifestó que los desastres naturales concentran su principal atención y agregó que ´hay que trabajar con calma y paciencia para concertar puntos en la nueva Constitución y los estatutos autonómicos´. ¿Llegarán a concertar?
Estos cambios de discurso del Gobierno, un día violento y al otro día, más tranquilo, no son novedad, sea por tratarse de una estrategia calculada o por cambios temperamentales del propio mandatario. Por cierto que un político en activo comparaba este comportamiento variable con un serrucho, cuyo filo está compuesto por ángulos cortantes, con sus vértices, sucesivamente arriba y abajo. Desde otra perspectiva, la estrategia de este Gobierno es provocar situaciones límite con el fin de sondear la reacción ciudadana y luego replegarse, si es conveniente o necesario para alcanzar los objetivos propuestos. Una tercera versión es la ya conocida atribuida a Lenin: dos pasos adelante y uno atrás. Sea como fuere, el caso es que, las sucesivas y contradictorias declaraciones del Sr. Presidente han confirmado que hará lo posible para impedir la creación de autonomías departamentales, aunque hubo un referéndum de por
medio que las previno. Pero convengamos en que el Gobierno, persistentemente centralista y los prefectos decididos autonomistas no parecen dispuestos a ceder. Lo de las armas no fueron, pues, interferencias telefónicas sino más bien un globo sonda bien calculado o un previo aviso, una punta aguda del serrucho.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
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