En El Alto sufren por el ruido de aviones Los vecinos del aeropuerto se quejan de un constante zumbido en los oídos y dicen que su estado nervioso se agudiza. Un experto advierte afecciones cardiacas. Por día hay 60 operaciones aéreas.
ATERRIZAJE EN EL ALTO • A pocos metros de una casa, un avión desciende para posarse en la pista del aeropuerto, ayer, pasado el mediodía. El ruido hace retumbar paredes y ventanas.
El ruido de los aviones, al despegar y aterrizar a diario en el aeropuerto de El Alto, altera la salud de los vecinos que habitan en ese sector, quienes se quejan de zumbidos en los oídos y de un incremento en su estado nervioso
“Hace 10 años que vivo en esta zona (25 de Octubre, detrás de la pista de aterrizaje) y todos los días los aviones llegan desde las 4.00 ó 5.00, algunos hacen ruidos fuertes y agudos y eso me pone nerviosa. No podemos ver la televisión porque se corta”, explicó Lidia Mamani, de 20 años.
Una sensación similar expresan los vecinos del Puente Bolivia, por donde los aviones pasan diariamente. Nora Aruquipa (54), que tiene un puesto de dulces en pleno puente, sostuvo que “al día se oye pasar el avión más de 10 veces; es tremenda la bulla, los oídos me zumban, no se puede ni descansar de noche, me asusta, me ataca a los nervios; yo vivo aquí desde hace cinco años y cada vez me siento peor”.
Los vecinos de la zona Libertad tampoco son ajenos a este problema: Andrés Solares (76), que hace un mes se trasladó al sector, manifestó: “No puedo acostumbrarme debido al ruido de los aviones. Es mucha bulla, la televisión y los vidrios tiemblan; los primeros días no podía dormir, porque me asustaba cada vez que pasaba el avión”.
Javier Barrios, jefe de turno en el aeropuerto, explicó que en promedio se tienen entre 50 y 60 operaciones aéreas diarias.
Doña Victoria Chura tiene cuatro hijos y ayer relató que “el menor de un año, desde que nació, está asustado por el ruido y llora cada vez que pasan”.
Según Igor Rodríguez Peredo, cardiólogo del hospital Agramont de El Alto, las personas que viven cerca del aeropuerto “por tener un nivel de catecolominas (hormonas) más alteradas a causa del ruido, pueden desencadenar, a veces, en un ataque fatal hipertensivo (tensión alta) e incluso un problema cardiológico”.
Recomendó a estas personas buscar una forma de proteger el sentido auditivo, “sobre todo (cuidarse) de los ruidos agudos, que son los que más alteran”, pues a la larga podría producirse sordera parcial e incluso total.