El enviado del papa Benedicto XVI, el cardenal Tarcisio Bertone, llegó ayer a Cuba, tras la turbulencia que desató la renuncia del presidente Fidel Castro, con cuyo hermano y posible sucesor, Raúl Castro, tiene previsto sostener un diálogo sin exclusiones ni condicionamientos.
Bertone, de 73 años y número dos del Vaticano, llegó la noche de este miércoles a La Habana, en un viaje de “carácter oficial y pastoral”, organizado para conmemorar la histórica visita a Cuba, del 21 al 25 de enero de 1998, del fallecido papa Juan Pablo II, dijo el diario oficial Granma.
La visita “es expresión de las excelentes relaciones; y de la fluida, cordial y respetuosa comunicación existente entre Cuba y el Vaticano”, dijo el rotativo, que publicó una síntesis biografía del cardenal y su agenda en la isla.
Bertone, quien ya estuvo en Cuba el 2005 cuando era arzobispo de Génova, en el norte de Italia, y se reunió con Fidel Castro, llegó a Cuba un día después de la renuncia del líder cubano, un hecho sobre el que el Vaticano y la jerarquía católica cubana no se han pronunciado.
El llamado primer ministro del Vaticano evitó comentar la renuncia de Fidel Castro, de 81 años y con casi medio siglo en el poder, y se limitó a anunciar que llevaba “una bendición especial” del papa Benedicto XVI para todo el pueblo cubano.
La visita de Bertone se produce, además, en medio de grandes expectativas sobre reformas económicas en la isla y luego de la liberación de cuatro opositores —del grupo de 75 condenados el 2003 a penas de entre seis y 28 años—, quienes el fin de semana se exiliaron en España.
Según la agenda, Bertone se reunirá el lunes con el presidente Raúl Castro. La Habana, AFP