Las negaciones crean una persona dependiente y temerosa de nuevas situaciones. Los adultos deben validar sus respuestas.
Texto: Redacción Mía Fotografía: MCT
Ese “no” que repiten los padres cuando los niños quieren hacer alguna travesura o piden algo, influye de manera negativa en los pequeños, pues a la larga podría crear una personalidad temerosa e introvertida.
Por eso, es importante que los padres expliquen por qué ‘no’ tal o cual cosa, y no terminar el diálogo con un tajante y a la vez simple ‘no’. Es diferente cuando los padres dan razones a sus hijos y ellos insisten en hacer ciertas actividades, aun sabiendo las consecuencias.
En ese caso, no queda otra opción más que dejarlo vivir su experiencia, para su aprendizaje.
Para la sicóloga Cinthia Delgado, “a partir de los dos o tres años, edad en la que los pequeños tienen un repertorio de lenguaje mucho más amplio, los padres deben evitar las prohibiciones a sus hijos, porque esa es la etapa más crítica dentro de las ‘negaciones’. Por eso, si se les dice ¡no!, hay que explicarles los porqués, pues para ellos lo prohibido es deseado”.
El sicólogo Guillermo Soria coincide con Delgado. Al respecto, comenta que “es importante, al momento de negarle algo a los hijos, que también se les otorguen una opción positiva, como ‘no utilices ese fierro, mejor juega con este garrote de tela’, claro que eso dependerá de la edad del niño”.
En este sentido —informa Delgado—, el niño debe aprender a razonar la magnitud de las prohibiciones, pensando de forma lógica.
Sin embargo, esas prohibiciones de manera continua llegan a ser negativas para la personalidad del pequeño, pues en algunos casos podrían hacer que el infante se encierre en sí mismo, sea dependiente de la decisión de sus padres y que tenga miedo a confrontar novedosas situaciones, así concluyen ambos especialistas.
1 Edad.
Entre los dos y tres años, los niños continúan descubriendo su entorno, por eso prohibirle ciertas cosas sería contraproducente, pues lo prohibido es más deseado.
2 Explicación.
“Si los niños insisten en hacer alguna actividad, es importante que los padres les expliquen cuál será la consecuencia de ese acto”, recalca el sicólogo Guillermo Soria.
3 Consecuencias.
“El impedir constantemente que el pequeño realice cualquier actividad, podría crear un niño dependiente y temeroso”, afirma la sicóloga Cinthia Delgado.
Razonando con el niño
Paso a paso
Libertad. Los padres deben estar conscientes de que los niños son traviesos, por eso “un niño libre es un niño sano”, indica el sicólogo Guillermo Soria.
Diálogo. Es necesario que los padres conversen con sus hijos para que sepan las curiosidades que tienen, así poder prevenirles de algunos accidentes.
Explicación. Se sugiere a los padres que no utilicen tanto el “no”, más bien deben explicar a su hijo el porqué no se deben hacer algunas actividades.
Disciplina. “Hay que hacerle conocer (al pequeño) cuáles son sus límites y alcances en cualquier actividad, eso lo disciplinará”, recomienda Delgado.
Razón. Los padres deben ayudar a razonar lógicamente a su niño, así él comprenderá la dimensión de la situación y comenzará a cuidarse, física y emocionalmente.
Tiempo. Si el pequeño quiere realizar una actividad que no es apta para su edad, los padres deben marcar límites y explicarle que todo tiene su tiempo.
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