Los pacientes del Programa de Hemodiálisis de la Caja Nacional de Salud (CNS) exigen a la entidad aseguradora eliminar el turno de trasnoche, por temor a que su salud se vea más afectada y, a cambio, contratar el servicio de diálisis en clínicas privadas.
La demanda ha generado, en los dos días precedentes, protestas callejeras y la instalación de un piquete de huelga de hambre en el Hospital Obrero, acciones que la CNS lamenta con el argumento de que las condiciones técnicas para tratarlos están dadas, por lo que no es necesario rentar el servicio en otra entidad.
Los pacientes explicaron que 10 de ellos, que eran atendidos en el hospital San Juan Bautista de El Alto, fueron reinsertados a las sesiones que se realizan a diario en el Hospital Obrero, donde se creó el turno de trasnoche, entre la 1.00 y 5.00 de la madrugada, al cual asisten por rotación.
“Nos piden asistir en esos horarios, que son dañinos para la salud y además peligroso, salvo que sea para la gente que está internada”, declaró una paciente a la red ATB. Aseguró que otras personas que se someten a las sesiones se movilizarán, junto con ellos, hasta que las autoridades les den mejores condiciones.
Marcelo Aramayo, gerente de Salud de la CNS, explicó a La Razón que la entidad aseguradora no necesita alquilar estos servicios porque está en capacidad de atender la demanda. “No podemos hacer compra de servicios teniendo la capacidad de darles atención en nuestras unidades, porque eso va contra la ley y las normas y eso representa responsabilidad administrativa y hasta se puede pensar que hay corrupción. Por eso es que ayer se les ha explicado que no podemos comprar servicios, porque tenemos la capacidad de atención”.
El viceministro de Salud, Juan Alberto Nogales, encontró razonables los argumentos de la Caja y dijo que existe el compromiso de internar a los pacientes horas antes de las sesiones para que no se movilicen muy tarde. “No podemos obligar a una entidad que cumple al 100 por ciento, a comprar servicios a las privadas”, dijo.