Desde hace algunos años asistimos al debate de teorías acerca del origen de la cultura autóctona en Latinoamérica, aunque en honor a la verdad debemos referirnos a los orígenes de las diferentes culturas del continente, no obstante, escuchamos bastante extrañados osadas tesis acerca del integrismo cultural, es decir, aquellas posiciones que aprisionan el mencionado debate cultural en el astringente monólogo de la identidad, mismo que nos está asfixiando.
La antropología, la biología, la sociología, la historia, la filosofía, la sicología y la ecología son ciencias de noble admiración y no menos noble es la labor de quienes con atenta mirada se dedican a cultivarlas y promoverlas. No es que me deleite mentar la soga en casa del ahorcado, pero, desafortunadamente, las mencionadas ciencias han caído en el descrédito profesional, dejando de contribuir a la progresiva eliminación de la abominable ignorancia del continente.
Afirmo lo anterior tan pronto constatamos la folklorización y la ritualización que impera sin ponderación de sus respectivos contenidos en aquellos ambientes seudocientíficos, cuya oratoria —decíamos— no hace más que hablar de identidad, por cierto, con triste acento.
La personalidad, la indumentaria y la mímica caracterizan a centenares de hombres y de mujeres, quienes no dejan de sucumbir ante la tentación del peregrino discurso en favor de consolidar la particularidad de determinada cultura como la única explicación histórica posible, recordando así algunas aisladas corrientes que tuvieron su época durante el siglo XIX. En otras palabras, toda aquella insistente socialización del ancestro, de lo originario, del legado cultural y del patrimonio natural pierde todo valor de aporte y divulgación hacia la sociedad, trivializándose en manos de gente dada a la reflexión filosófica excesivamente superficial.
Soy un convencido de que, más allá de simpatizar con determinados grupos étnicos o con determinadas manifestaciones culturales autóctonas, más allá de expresar admiración por las reivindicaciones de determinados grupos que se incorporan con justicia al espectro social contemporáneo, la hondura y el rigor científico de la interminable erudición deben quedar exentos de parcializarse de antemano y consecuentemente perder objetividad en el momento de pasar del revisionismo bohemio a la edificación práctica de una estructura cultural abierta a la integración.
*Marco Antezana es presidente de IdeturCorp.
Ahora, la vergüenza
El diario brasileño O Estado de Sao Paulo dijo el viernes que Bolivia puso en venta algo que no tiene: el gas natural. El título del artículo es más preciso: “El (inexistente) gas boliviano”.
El libertador que pudo ser y no fue
Es triste presentir la proximidad de la muerte de un hombre que pudo ser un gran benefactor de su país, pero que, víctima de su soberbia, codicia de poder y obtusa obediencia marxista-leninista, fue un implacable dictador durante casi medio siglo.
Muyu muyu mundial
El problema es que el Gobierno está ocupado con los menesteres de la política y de la revolución. Así que por favor, elaboremos un plan.
Fiestas y política
El pasado diciembre, muchos temían una dura y larga confrontación y algunos hablaban incluso de guerra civil, cuando unos celebraban la maratónica aprobación de la nueva Constitución Política en Oruro
Jodorkovski en Siberia
Y para que no lo olviden, ahí está el insensato de Mijáil Jodorkovski (...) preguntándose sin duda por qué maldita suerte la realidad rusa —comunista o capitalista— se parece a las pesadillas de Dostoyevski.