Los bolivianos son los mejores en el curso de Comando y Estado Mayor PRESENCIA • 16 policías y tres militares reciben actualmente instrucción en el Whinsec. Ellos aseguraron que esta beca es un beneficio no sólo personal, sino también institucional.
LOS BOLIVIANOS • Los oficiales procedentes de Bolivia, que están en el instituto, aparecen con uniformes camuflados.
Actualmente, 16 policías y tres militares reciben instrucción en el Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (Whinsec, por sus siglas en inglés). El teniente coronel Grover Rojas es un instructor invitado que llegó hace casi un año a Bolivia. Él señala que los connacionales ocupan los primeros puestos en el curso de Comando y Estado Mayor, y que él también está entre los mejores instructores.
La Razón conversó con los uniformados bolivianos que se capacitan allí, algunos desde hace casi un año y otros que estaban apenas unos días. Todos coincidieron en que la beca es un beneficio no sólo personal, sino también institucional.
El mayor de la Policía boliviana Marco Polo lleva ocho meses cumpliendo el curso de Comando y Estado Mayor. La beca, dijo, benefició también a su familia, que se trasladó con él hasta EEUU. “Fui seleccionado a través de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) y la Policía. Estoy cumpliendo con la instructiva de mi comando superior”.
Polo indicó que “gracias a nuestros comandantes tenemos la oportunidad de viajar a otros países, conocer otros sistemas, nuevas formas de lucha contra el crimen (…) Yo seré un puente para llevar este conjunto de conocimientos y compartirlos con los subalternos y oficiales”.
Agregó que “el oficial que viene acá se beneficia abriendo su mente. Se compara con los otros oficiales, se da cuenta y dice que tiene un nivel considerable de conocimiento (…) Este oficial vuelve con una autoestima más desarrollada y dice que si ha podido rendir un curso y ha logrado terminar, es un reto que abre las puertas a otros también”.
Otro efectivo de la Policía y actual jefe de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) en la ciudad de Cobija (Pando), capitán Ángel Morales, señaló que una capacitación no le viene mal a nadie y “un país con educación es un país en desarrollo”.
El coronel Rojas aseguró que el beneficio para el estudiante es personal e institucional. “Estoy compartiendo y estoy viendo el nivel de formación profesional de nuestro Ejército (…) Creo que estamos haciendo una buena representación”.
El curso antidrogas es muy exigente
El narcotráfico es visto como una amenaza, no solamente en Estados Unidos, sino en la región. Por ello, el comandante del Whinsec, coronel Gilberto Pérez, informa que en el Instituto se imparten dos cursos de lucha contra este flagelo.
En ambos cursos se realizan entrenamientos en terreno. Los estudiantes simulan un operativo preparado por instructores donde deben arribar, de noche, a la orilla de un río y caminar hasta encontrar un simulado laboratorio de drogas, construido por efectivos colombianos a principios del 2006. Según el instructor de la Policía colombiana, Alexander Galvis, en los entrenamientos se usan hasta canes y se enseña cómo funciona un laboratorio de clorhidrato de cocaína. En el Fuerte Benning hay un laboratorio construido de madera. Su ubicación es lejana y tiene difícil acceso. Posee un ambiente donde se fabrica la droga y otros donde duermen quienes la elaboran.