La fiebre por ver hoy a la banda Iron Maiden en Costa Rica ha sobrepasado las fronteras y obligado a la Dirección General de Migración a reforzar las medidas de seguridad ante el aumento en el flujo de personas que llegarán al país para acudir al concierto.
El director de la dependencia, Mario Zamora, dijo a la prensa local que aumentarán la cantidad de funcionarios que atienden el puesto fronterizo con Nicaragua, al norte del país.
A los grupos procedentes de El Salvador que ya llegaron, se le unirán en las próximas horas otros de Honduras. Informes de Migración apuntan a que habrá unos 1.500 asistentes centroamericanos. "Estamos muy alerta y contamos con el apoyo de la Policía para atender toda eventualidad", indicó Zamora.
Otro fiel grupo de fanáticos seguidores de la banda de heavy metal vive en las afueras del estadio Saprissa en esta capital desde el viernes pasado para asegurarse de ser los primeros en ingresar al recital del martes.
Los fanáticos duermen en tiendas de campaña y hasta entre cartones; eso sí, vestidos con camisetas negras alusivas a los roqueros.
El vocalista de la legendaria banda, Bruce Dickinson, aseguró que será "el concierto más grande que se haya presentado en Costa Rica". San José, AP