Los afectados denuncian la falta de resguardo policial TRINIDAD • Los damnificados dicen que les falta alumbrado público. El médico de un campamento afirma que atendió tres violaciones a niñas.
HACINAMIENTO EN LAS CARPAS • Parte de una familia que vive en una carpa de Villa Marín, en Trinidad. Este lugar es habitado por 10 personas debido a que perdieron sus viviendas.
Los damnificados por las inundaciones en Trinidad se quejan por la inseguridad que hay en los campamentos donde viven. En estos lugares, donde están instaladas carpas, en los últimos días se reportaron violaciones a menores de edad y los afectados reclaman alumbrado público y mayor control policial.
Este diario hizo un recorrido por los campamentos y constató que los damnificados viven con temor por la falta de control.
“Pudimos atender tres casos de violación (a dos niños menores de un año y otro a una niña de ocho años) la anterior semana y la denuncia fue canalizada a las instancias pertinentes, que son las que tienen que hacer lo pertinente y las madres no volvieron a aparecer”, afirmó el galeno de una brigada médica en el campamento Pedro Muiba.
Sin embargo, el director de la FELCC, coronel Fernando Espada, dijo que no recibió ninguna denuncia de violación y afirmó que los policías resguardan los 32 campamentos las 24 horas.
La directora de la Defensoría de la Niñez, Lilian Aponte, indicó que tampoco recibió denuncias de violación en los campamentos. Similar información fue proporcionada por la directora de la Brigada de Protección a la Familia, suboficial Juana Tarifa.
Otro problema se registra en Villa Marín, donde hay 226 familias damnificadas, según datos oficiales de las autoridades. Nancy Ortiz, una de las personas que vive en este campamento, afirmó que los policías cumplen a medias su labor: “Sólo están de ocho a 10 de la noche y después no hay nadie que resguarde la seguridad del campamento y necesitamos seguridad”, afirmó.
Allí hay un sector en el cual se asienta el bar La Luna. Los damnificados se quejan de la circulación de motorizados en esta área que no cuenta con resguardo policial. “No nos dejan dormir y las motos pasan durante toda la noche y no están los de la Policía. Tenemos miedo de que a nuestros hijos los puedan atropellar. Hay borrachos que salen en la madrugada”, afirmó Isabel Sánchez, otra de las afectadas.
Algunas carpas de los campamentos cuentan con luz eléctrica porque hicieron conexiones y cableados clandestinos. Sin embargo, existen otras que sólo están iluminadas con velas. “En la oscuridad existe más riesgo, no hubo robos, pero uno siempre está con temor de que le pueda pasar algo”, dijo Manuel Cuevas.
Rosa Vargas, en Villa Marín, informó que hace tres semanas los policías patrullaban el sector, pero después cumplieron horarios irregulares. “Vienen un rato, están una hora y después se van, yo llego a las dos de la mañana porque tengo que trabajar y a esa hora no hay policías”, afirmó. Álvaro Arias, enviado a Trinidad, y redacción central
Alerta de fiebre hemorrágica
Un caso no confirmado de fiebre hemorrágica fue reportado ayer en la provincia Mamoré, de Beni. De confirmarse, sería el segundo que se registra a consecuencia de las lluvias.
El jefe de la Unidad de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Wilfredo Camargo, informó de la existencia de este caso que afectó a un hombre de 46 años, quien se encontraba en la localidad de San Ramón, en la estancia ganadera Cabrera, ubicada a 20 kilómetros de la citada urbe.
“Él es de Trinidad, se fue a esta estancia el 1 de febrero y el 21 ya tuvo fiebre, malestar, temblores, cefalea y todo el cuadro sintomatológico. Actualmente está inconsciente de tiempo y espacio, internado en el hospital Trinidad”, informó Camargo.
El funcionario explicó que un personal de ocho miembros fue desplegado al sector donde se reportó este caso para realizar labores de envenenamiento de las ratas, búsqueda de otros casos y labores de información a la población acerca de cómo prevenir esta enfermedad. Redacción Trinidad