En América Latina, la familia está concebida, desde su cohesión, por el predominio del padre de familia autoritario que funda su poder en las jerarquías de género y edad. La masculinidad latina ha acompañado por generaciones las distintas formas de vivir en comunidad con el emblema del ´machismo´ característico que ha marcado nuestros tiempos.
Sin embargo, hoy en día, cuando a la ´masculinidad´ se la pone a prueba por el mismo ´machismo´ exigido tradicionalmente a las propias mujeres, que se traduce en la posibilidad de ofrecer a la pareja ´un producto´ de la unión de gametos (espermatozoide y óvulo), la situación de exigencia se puede convertir en un tormento familiar.
Me refiero a cuando falla ´el factor masculino´ en el arte de procrear. Se sabe que dentro de las causas de infertilidad, el factor aportado por el hombre, los espermas, forman parte de casi el 50% de las razones por las cuales las mujeres pudieran no tener un hijo.
Para que se reconozca tal hecho, en distintas ocasiones las mujeres han debido soportar el ser señaladas con el dedo como las únicas causantes de no poder quedar embarazadas. En nuestro medio, la negación del hombre a asumir un problema de infertilidad es preocupante, pues forma parte de un problema social trascendente, dado que étnicamente la ´masculinidad´ reflejada en el poder de ´dar un hijo a la familia´, tiene un peso incalculable entre quechuas, aymaras y mestizos.
Diversos estudios sociológicos han revelado que la capacidad del hombre para mantener a su pareja en matrimonio cabe en la posibilidad de dejar embarazada a ´su mujer´. Sin embargo, estudios científicos han concluido que varios podrían ser los factores que influirían para impedir que el hombre pueda ser fértil. Uno de los más comunes son la adicción al alcohol y al tabaco. Otras son las infecciones contraídas, ya sea por bacterias y/o virus, que influyen directa o indirectamente en la producción espermática. Finalmente, los trabajos realizados donde se manipulan químicos extremadamente tóxicos, y/o accidentes laborales que dañan las regiones genitales son parte de las causas perturbadoras del adecuado desarrollo de los espermatozoides.
Es ridículo pensar que la seguridad masculina, el sentimiento de proteccionismo y la virilidad se derrumban en el hombre latinoamericano cuando el factor masculino es defectuoso, pero ocurre con frecuencia. Afortunadamente, las técnicas de reproducción humana coadyuvan en la posibilidad de lograr una concepción en las situaciones más difíciles; aunque el ámbito sicológico es uno de los puntos más complejos de tratar en estos casos.
*Luis Kushner-Dávalos es ginecólogo obstetra y docente universitario UNSLP.
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