Los antidepresivos de nueva generación no funcionan salvo en los casos más graves y en la mayoría de los pacientes sólo tienen un efecto de placebo.
Ésa es la conclusión de un estudio llevado a cabo por científicos del Reino Unido, EEUU y Canadá que examinaron todos los datos existentes sobre ese tipo de substancias, incluidos los de pruebas clínicas que los laboratorios no publicaron en su día.
Los fabricantes de Prozac y Seroxat, dos de los antidepresivos más vendidos en todo el mundo, expresaron, sin embargo, su desacuerdo con los resultados de ese estudio.
Así, un portavoz de los laboratorios británicos GlaxoSmitKline, que fabrica el Seroxat, explicó a los medios que el estudio había tenido en cuenta sólo un segmento pequeño de todos los datos disponibles, mientras que Eli Lilly, fabricante de Prozac, dijo que la experiencia ha demostrado su eficacia como medicamento antidepresivo.
Los científicos compararon, sin embargo, el efecto en los pacientes a los que se administró alguno de esos antidepresivos con el obtenido en otros que recibieron tan sólo un placebo y descubrieron que la mejoría era muy similar en ambos grupos.
La única excepción se daba en aquellos pacientes que sufrían las depresiones más graves, según ha explicado el profesor Irving Kirsch, del Departamento de Sicología de la Universidad de Hull, en Inglaterra, quien participó en el estudio difundido ayer.
Pero esto último tal vez se debiese, según científicos, a que en el tipo de pacientes graves el placebo no funcionaba igual de bien y no a que los antidepresivos hubiesen surtido mayor efecto.
“Dados estos resultados, parece que no hay apenas motivos para recetar antidepresivos salvo en los casos de pacientes aquejados de las depresiones más graves y en los que han fallado los otros métodos”, afirmó el profesor Kirsch.
Según el experto, las personas que sufren depresión “pueden mejorar sin recurrir a ese tipo de tratamientos”. Londres, EFE