Científicos localizaron, en el cerebro, la región que se encarga de hacer que los adultos gusten de los niños y, ante su presencia, producir una respuesta inmediata de cuidados y protección.
Hasta ahora, el cariño a los niños, y en general el cuidado de las crías, tenía una explicación darwinista y otra etológica.
La primera, del mismo Charles Darwin, explicaba que se trataba de un instinto desarrollado evolutivamente para asegurar la perpetuación de la especie y la segunda, del premio Nobel Konrad Lorenz, proponía que la cara y las expresiones de los niños eran estímulos que activaban una respuesta innata.
Ahora, un equipo de pediatras, neurólogos y psiquiatras de la Universidad de Oxford (Inglaterra) ha localizado en la corteza orbitofrontal media la región cerebral que se activa ante la visión de los infantes, según el estudio que han difundido ayer.
La velocidad con que se activa esta región, en sólo un séptimo de segundo ante la visión de niños ajenos, indica a estos científicos que la reacción no tiene un origen consciente o cultural.
Los investigadores usaron la técnica de “magnetoencefalografía” para visualizar las áreas cerebrales que se activaban en presencia, en este caso, de caras de adultos y de niños. La región orbitofrontal del cerebro se localiza justo detrás de los ojos y, con anterioridad a este estudio, se sabía que traumatismos en esta zona producían hipersexualidad, reducida interacción social, alcoholismo, entre otros problemas. Redacción Internacional, EFE
ACERCA DEL ESTUDIO
Teorías • Una hipótesis sobre el cariño a niños dice que éste se da para perpetuar la especie; otra que la expresión de sus rostros es el estímulo.
Investigación • Con el estudio de los profesionales británicos, ahora se detectó que la región cerebral observada se activa ante la visión de los infantes.