El príncipe Enrique de Inglaterra aseguró ayer que no se definiría como “un héroe” y confesó sentirse “algo decepcionado” por haber tenido que regresar al Reino Unido, tras filtrarse la noticia de su envío a Afganistán.
El Príncipe llegó ayer a Inglaterra en un avión de transporte de tropas con otros 170 soldados a la base de la Real Fuerza Aérea Británica de Brize Norton, en Oxfordshire, donde fue recibido por su padre y su hermano. Enrique pasó las últimas 10 semanas desplegado en secreto en la provincia de Helmand (sur afgano).
En Afganistán, Enrique actuó como Controlador de Ataque Conjunto, JTAC, responsable de la vigilancia aérea detallada detrás de las líneas de los talibanes e, incluso, ordenar ataques aéreos contra posiciones enemigas.
Defensa quería mantener su presencia allí en secreto, para lo que hizo un acuerdo con los medios de comunicación. Sin embargo, el portal estadounidense Drudge Report difundió el dato.
Ante esta situación, los mandos militares británicos concluyeron que era necesario sacarlo de allí “de inmediato”.
“No diría que soy un héroe en absoluto. No soy más héroe que cualquiera, si piensas que hay miles y miles de soldados allí fuera”, dijo el joven, tercero en la línea de sucesión al trono británico, luego de su retorno.
Para él, los que sí son héroes son dos soldados que viajaron con él desde Afganistán hasta Inglaterra, tras resultar heridos por la explosión de una mina.
El joven dijo que no se esperaba que tuviera que recortar su misión en ese país, lo que calificó como “una pena”. “Enfadado sería la palabra incorrecta, pero sí me siento algo decepcionado. Creía que podría terminar la misión y volver con nuestros chicos y con el coronel”, indicó.
El Príncipe agradeció a los medios que mantuvieron el acuerdo y se quejó de que de nuevo “la prensa extranjera” haya sido la que “ha revelado el secreto”.
A pesar de los desafíos, el Príncipe aseguró que este tiempo en Afganistán fue uno de los más felices de su vida. Londres, EFE