La Alcaldía Quemada, el mirador del Corazón de Jesús, las iglesias del Padre Obermaier y el distribuidor de la Ceja son grandes referentes.
Texto: Redacción • Fotos: Nicolás Quinteros y Miguel Carrasco
Para cada alteño, la ciudad late de modo distinto. En cada sitio se esconde un relato y cada uno de los lugares emblemáticos de esta joven ciudad escribe sus propias historias, unas veces con nostalgia; otras, pensando en el futuro.
La Alcaldía Quemada, el mirador del Corazón de Jesús, las iglesias del padre Obermaier y el distribuidor de la Ceja son sólo algunos de los espacios más concurridos por los habitantes de esta urbe. También están el faro Murillo, el puente Bolivia, la feria 16 de Julio, el museo Antonio Paredes Candia y un largo etcétera que marca el impacto que esta ciudad tiene en cada uno de sus pobladores. Y quiénes mejores que ellos para poder describir, con sus propias palabras, la manera en que estos rincones especiales han quedado grabados en su corazón.
ALCALDÍA QUEMADA
Hubo muchos problemas en el ámbito nacional porque el Gobierno quería imponernos un porcentaje de nuestros sueldos, entre otras cosas. No nos dejaban desarrollar en la ciudad de El Alto. De ahí que todos comenzaron a pelear, pues queríamos respeto para El Alto. La situación explotó (febrero 2003) y se terminó quemando el edificio.
Al día siguiente, muy temprano, como a las cinco de la mañana, vinimos hasta aquí y estaba totalmente en cenizas. Tuvimos que subir por las rejas. Pude entrar y me puse a llorar, porque todavía estaban sacando cosas. Nos quitaron casi todo, aunque los chicos de la orquesta pudieron rescatar algunos instrumentos. Pero fue muy doloroso ver cómo todo estaba quemado. Me dolió mucho y lloré porque el día antes estaba todo tranquilo y normal. Quemaron incluso dos movilidades. Estaban irreconocibles.
Paramos dos días y al tercero, el director de Cultura nos llamó para decirnos que teníamos que continuar con la programación y con nuestras actividades. Teníamos que seguir adelante, no podíamos quedarnos así. Estuvimos durante varios días en el patio, tratando de rescatar las obras y los documentos que estaban botados y mojados. Tratamos de rescatar la documentación, pero estaba todo quemado. El esfuerzo no sirvió de nada.
Desde ese día hemos tenido que continuar con nuestras labores, pero ha sido un sacrificio bien grande. Incluso personalmente fue un golpe tremendo, no sólo para nosotros como trabajadores municipales, sino también para la población, que venía a pedir documentos y no teníamos nada. Todos pasamos por ese problema. Nelba Muñoz Morales.
CORAZÓN DE JESÚS
Lo que me gusta del mirador Corazón de Jesús es que se ve toda la ciudad de La Paz, incluso el estadio. Hay otro cerro desde el que también se ve La Paz como aquí, pero ya no es lo mismo; no es el mirador Corazón de Jesús. De noche se alumbra todo, aunque es peligroso. Es mejor venir de día. De noche hay muchos delincuentes que vienen a tomar por aquí.
Yo me suelo quedar todos los domingos media hora, conociendo la ciudad. Cada día un poco. Aunque, sobre todo, vengo para divertirme. Suelo acercarme con mi esposa y nos sentamos en los bancos a descansar.
Es una costumbre que yo mantengo desde hace ya muchos años. Ya venía cuando era más joven. Y he pasado aquí muchas horas con mis hijos. Traía a mi hijo Jorge cuando tenía seis y siete años, porque le encantaba mucho venir y contemplar La Paz desde este lugar, al igual que a su hermano José Luis.
Me recuerda muchas cosas. Algunas bellas, pero otras no tanto. En la revolución del 9 de abril de 1952 murieron muchos mineros aquí; se enfrentaron a los milicianos. Era un niño en esos tiempos. Y lo vi todo. Tendidos en el suelo y amontonados, tenían extendidos los cuerpos de unos cien mineros. Son unas imágenes muy tristes, que me vienen a la memoria siempre que vengo. Roberto Quispe Paquiri
IGLESIAS
La fecha de inicio de la obra del templo Amor de Dios fue el 10 de septiembre de 1998, aunque la inauguración oficial no fue hasta el 19 de agosto del 2001. Es decir, tres años de construcción. Hubo incluso varios accidentes. Aún recuerdo cuando se construyó el templo. Esto era terreno de los ferroviarios y, en este mismo lugar, el tren entraba a cargar. Todavía hay huellas de la vía ferroviaria, aunque para construirlo tuvieron que levantarlo todo.
Desde arriba, desde lo alto de la torre, se puede divisar toda la feria 16 de Julio y gran parte de El Alto. Desde allí se observa todo.
Casi todas las contribuciones del padre Obermaier guardan la misma estética y el mismo color, el mismo verde y blanco. Es muy bonito porque sobresale mucho. Como alteño, me siento muy identificado con estos colores, que son los que maneja el padre Obermaier. Cuando llegas a El Alto en avión, distingues enseguida las construcciones de Obermaier. Las torres se observan por todos lados. Pablo Gutiérrez Quispe.
LA CEJA
Cuando nació, la ciudad de El Alto no tenía distribuidor. Era todo tierra y te colgabas de los vehículos para ir a trabajar. Era como un cruce de caminos sin desarrollo.
Este distribuidor es único. No es como en otros países. Es el más lleno y, a la vez, el más conflictivo. Permite muchas cosas buenas, pero tiene un problema: Siempre que hay conflictos, se cierra con los bloqueos.
Creo que es la zona con más pasado y con más relevancia en la historia de El Alto. Juega un papel muy importante, porque lleva a todas las zonas de la ciudad. Pero se ha quedado muy chica para la distribución de los vehículos. Creo que El Alto necesitaría, por lo menos, tres distribuidores como éste. Otros dos más, a uno y otro lado. Porque afecta, y mucho, al tema del comercio, que sigue creciendo. En ese sentido, necesitamos una mayor organización. Por eso, el reto ahora es ampliarlo mucho más. Humberto Sandalio Alarcón.