El clima que se avecina en la arena política no es muy alentador si tomamos de referencia las amenazas de los grupos en conflicto por el poder, y las acciones que ya se empiezan a asumir por parte de los mismos. En este sentido deseo hacer un llamado a la reflexión y si es posible crear una advertencia a los futuros ´héroes´ de Bolivia, pues no cabe duda de que son en estos momentos que ´héroes´ no faltarán, impulsados por sus líderes, violentados por las imágenes o seguidores de sus convicciones.
El llamado a la defensa de la nación (o de la región, o del gobierno o de la clase) ha sido pretexto para la manipulación de masas, masas sumidas en la ignorancia y el desamparo por parte de la historia y sus respectivos protagonistas en el poder, masas que hoy en día son el blanco de la propaganda y la ideologización tirada de los pelos, masas que son tocadas en los nervios más sensibles y dolorosos, masas compuestas por individuos que forman parte de esta vida.
A riesgo de ser etiquetado por alguna tendencia de moda, voy a citar parte del pensamiento de Jean Batista Vico, filósofo de la historia del siglo XVII, de origen italiano. Vico divide la historia en tres etapas, cada una dirigida por una facultad humana, donde primero los hombres sienten sin advertirlo, luego advierten con ánimo perturbado y conmovido y, por último, reflexionan con mente serena.
La primera sabiduría del ser humano era dirigida poéticamente para la explicación del entorno que rodea al hombre, y sobre lo cual se crean órdenes sociales y políticos dirigidos por la autoridad paterna y el temor a Dios; fue la edad de los dioses. Luego, las clases aristocráticas van adquiriendo poder y van cultivando cierto tipo de virtudes heroicas, la piedad, la fortaleza, la magnanimidad, con lo que se aseguraban la gloria, el poder y la grandeza, pues tales virtudes venían de los dioses, de lo absoluto que detenta el saber en su totalidad, tanto para la historia como para la política (la guerra). Por último, describirá según su estudio de la historia ´occidental´, el paso a la reflexión, encaminada a la conciliación de los intereses privados y la construcción del bien común sobre la base de las ideas racionales (la libertad).
Cabe preguntar, en qué situación se encuentran los hombres y mujeres en Bolivia, hacia dónde los dirigen sus líderes y autoridades, qué costumbres se han enraizado en el quehacer de la política para que de manera cíclica los héroes (y hasta los dioses) no dejen de aparecer y los hombres todavía no tengan su tiempo, que las aristocracias, o mejor dicho las oligarquías populistas, sean las que gobiernen y la democracia racional no tenga espacio para la discusión. En todo caso, estas preguntas se las dejamos a los futuros ´héroes´ de Bolivia (también a los de reciente data).
Me permito dejar una proposición: La reflexión racional no es una imposición de la externalidades, sino una manera de pensar (tan válida como otras) que apunta hacia la libertad y la comprensión de la misma como una necesidad.
*Juan Luis Gutiérrez Dalence es estudiante de Ciencias Políticas y Filosofía.
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