El atleta azteca hace maestría en las alturas Los marchistas mexicanos trabajan en La Paz hace 29 años, antes de asistir a competencias internacionales.
Los mexicanos Alejandro López (centro) y Bernardo Segura (der.) en una competencia internacional. Segura se entrena en la altura y el 2006 logró la medalla de bronce en Atlanta.
Los choferes de la ruta a Tiquina, Huatajata y Huarina les cedían el paso y hasta les saludaban por la carretera. Ver a los marchistas mexicanos entrenar a orillas del lago Titicaca se hizo una tradición en el lugar, que para los atletas visitantes es como el sitio donde logran “la maestría” antes de ir a competencias internacionales.
“Para venir acá, un atleta tiene que haber hecho todo un trabajo anterior, no se viene improvisadamente, aquí hay que venir por la maestría, después de pasar por la escuela, la secundaria, la prepa y la universidad”, explicó Raúl González, quien presidió la delegación de deportistas de México, que dejaron el país el sábado pasado.
Los atletas trabajaron en La Paz por aproximadamente 40 días con el objetivo de conseguir el rendimiento que no lograron en otros lugares. “Bolivia tiene lo que no tienen otros países, la altura que es un factor muy importante para las disciplinas de resistencia”, aseguró Eder Sánchez, cuarto lugar del Mundial de Osaka 2007, en 20 km.
Sánchez efectúa este tipo de prácticas en la altitud, desde hace tres años como parte de la programación de la institución Compromiso Integral de México con sus Atletas (CIMA).
“En la altura se aprovecha la deficiencia de oxígeno, se hace mayor esfuerzo, se incrementan los niveles de glóbulos rojos y de hemoglobina en la sangre y esto permite que cuando los atletas regresen a los niveles cercanos al nivel del mar obtengan mejores resultados, de una manera natural”, argumentó González.
Para conseguir ese objetivo, los representantes de México cumplieron una rutina de prácticas que se iniciaba desde las 6.00 a 7.00 con una primera sesión, el desayuno a las 7.30 y a las 10.00 otra sesión de caminata más extensa y dura por las carreteras rumbo a Achacachi, Tiquina y Huarina. “Los transportistas nos respetaban, ya nos conocían, sabían que siempre andamos en la carretera. Esta es nuestra casa, hay atletas que tienen ahijados en estas poblaciones”, contó Christian Berdeja, atleta en 20 km.
La rutina tenía su complemento por la tarde, luego del almuerzo y del corto descanso, con una hora fase cercana al hotel Titicaca, sede de su concentración oficial.
Los mexicanos se prepararon para el Challenger de atletismo en su país y en junio volverán a La Paz para asistir a los Juegos Olímpicos de agosto.
Opiniones
Es un gran beneficio
Christian Berdeja II 50 km
Los beneficios de la preparación en la altura son generales. Trabajamos primero en noviembre y diciembre pasado en el Chacaltaya y ahora la complementamos. Vengo desde hace cuatro años a la altura, aquí es donde se termina la preparación porque para los deportistas de alto rendimiento éste es un gran beneficio.
Entrené aquí y gané títulos
Rosario Sánchez II 20 km
Aquí se encuentra la tranquilidad necesaria para prepararse. Aprovechamos la altura lo más que se pueda, esta situación nos favorece mucho porque cuando llegamos a México tenemos más energía. Esta preparación me ayudará mucho, es la tercera vez que vengo aquí y en tres años entrené aquí y gané títulos internacionales.
Desde la pista
Los consagrados Bernardo Segura y Noé Hernández son los marchistas con más laureles de la delegación mexicana.
Las promesas Eder Sánchez, Christian Berdeja y Horacio Nava son los futuros medallistas.
Las damas En la lista de las consagradas están Rosario Sánchez y Claudia Ortega, entre otras.
“Estudiamos la altura durante cinco años”
Entrevista a Raúl González medallista olímpico y DT
En 1978 fue parte del primer grupo de atletas mexicanos que llegaron a La Paz para “beneficiarse de la altura”. En los 12 años que trabajó en el país, Raúl González logró dos medallas olímpicas, en los Juegos de Los Ángeles 1984, donde consiguió plata, en 20 km y oro, en 50 km.
Ahora como entrenador y director de la delegación visitante, el doble medallista olímpico dice que su país logró triunfos gracias a que supo aprovechar los beneficios de la altitud.
¿Por qué el atleta mexicano se entrena en la altura?
Nosotros tenemos una historia de 29 años viniendo a trabajar en la altura. Yo fui parte de la primera generación que vino a La Paz y logró buenos resultados. Vine en 1978 hasta 1987, que fue el año en el que me retiré. En ese primer grupo vinimos a efectuar una investigación entre médicos mexicanos y del Instituto Franco Boliviano de Biología de la Altura, en ese entonces, obtuvimos resultados positivos, conocimos varios detalles que ahora los ponemos en práctica y aprovechamos sus beneficios.
¿De qué beneficios habla?
Los deportistas que concluyen la última etapa de su trabajo aquí antes de ir a un campeonato consiguen mayor rendimiento a la hora de volver al llano.
¿Qué resultados tuvieron?
De los atletas que vinimos acá, ocho ganamos medallas olímpicas y muchos títulos mundiales, pero nos tocó cinco años de investigación para saber realmente cómo se tiene que trabajar aquí.
¿Por qué no pasa lo mismo aquí?
La forma de trabajo es la diferencia. No ayuda sólo el hecho de estar aquí, yo trabajé muy duro y conseguí medallas.