A gusto o disgusto, no se puede negar que los valores que reivindica el mundo en general y la ciudadanía nacional en particular, sí o sí son de carácter democrático: equidad, transparencia, concertación, igualdad, participación, tolerancia, pluralismo, interculturalidad, apertura, diálogo y universalismo, evidenciando que los valores bolivianos del nuevo siglo son democráticos.
Sin embargo, las reiteradas determinaciones que lleva adelante —hasta con cierta tozudez— el gobierno del señor Juan Evo Morales Ayma, cometiendo una serie de prácticas de irrespeto a la Constitución Política del Estado y a las leyes, vienen cargadas de evidentes muestras de prepotencia y abusos por parte del Ejecutivo y evidencian regionalismo, racismo e intolerancia de los sectores sociales oficialistas.
La coyuntura nacional demanda que nos detengamos a analizar si el ejercicio de una mayoría electoral está siendo sinónimo de vivir en un régimen político con características democráticas. Habrá que recordar que las mayorías no siempre son virtuosas o justas, que no siempre toman las decisiones correctas y que no todas las mayorías políticas actúan en pos de fines democráticos. A su vez, no podemos olvidar que la historia nos muestra que todos los regímenes de fuerza han contado con el respaldo multitudinario de las mayorías y que los caudillos se caracterizan por ser muy populares.
Por estas razones, no se puede justificar la conversión de las diferentes instancias estatales y por ende, de los sectores que apoyan al Gobierno, en armas de venganza y persecución política. A su vez, tampoco se puede pretender que la ciudadanía boliviana acepte pasivamente la ilegalidad de ciertas acciones gubernamentales bajo el ardid de que el proyecto de transformación que encarna ´El socialismo del siglo XXI´ está por encima de la Constitución Política del Estado y, por ende, sobre los poderes constituidos y, que por sobre la misma dignidad de las personas ´Evo cumple´.
Al mismo tiempo, está muy alejada de los valores democráticos la concepción de que la llegada a la presidencia —al margen del caudal de votos obtenidos en las urnas— nunca significa la adquisición de poderes omnímodos para declarar lo que es bueno y malo, lo justo e injusto y por si fuera poco lo anterior, al hacer caso omiso a quienes no son parte de esas mayorías oficialistas.
A su vez, es toda una asignatura pendiente prestar la debida atención a que contar con una mayoría congresal o de representantes en la Asamblea Constituyente no es aval para considerar que se tiene legitimidad para determinar que toda discrepancia con la mirada oficialista es ´antipatria´; y que la persecución y el maltrato físico cometido con adversarios políticos es una reacción legítima y legal de las mayorías.
Finalmente, las diferencias entre el Gobierno y los sectores opositores no pueden servir como pretexto para avalar que Bolivia tenga que funcionar como una especie de feudo subordinado a la plena voluntad presidencial y de las mayorías oficialistas. No es para nada válido el argumento de que como ´Bolivia cambia´ se tenga que justificar una nivelación hacia la inversa y que el revanchismo de ´las mayorías oficialistas´ sea considerado como una legal y legítima política de Estado.
*Mariella Pereyra es cientista política.
Vientos peligrosos en América
Cuándo no! Chávez tenía que comentar, larga e ininteligiblemente, el retiro de Fidel Castro. Según un despacho procedente de Caracas de la agencia EFE, este inefable Chávez tenía que ofrecer no precisamente un razonamiento serio, sino la tontería con que se encabeza esta nota. Es más: con un acusado narcisismo, el Presidente no podía dejar de hablar de sí mismo: "Yo creo que en mi caso (…) hubiera hecho lo mismo…".
Los escándalos de Chávez
Las actuaciones internacionales de Hugo Chávez no pueden extrañar a nadie. Es por eso que no ha sorprendido, en absoluto, el berrinche que le ha producido la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes, en la frontera colombo-ecuatoriana.
La maldición de los recursos naturales
A partir de este momento quedan nacionalizados todos los hidrocarburos. Se acabó el saqueo de los recursos naturales por parte de las empresas internacionales. El petróleo y el gas natural pasan a ser propiedad de los bolivianos", dijo Evo Morales Ayma, presidente de Bolivia, el 1 de mayo del año 2006.
¿Está llena España?
A medida que avanzaba la campaña, el Partido Popular ha ido endureciendo su discurso sobre inmigración. El anuncio de promover un "contrato de integración" si ganaba las elecciones pareció coger por sorpresa a los socialistas, y Mariano Rajoy ha decidido insistir en la brecha.
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Como Fidel, sin ningún cambio
Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía