Las actuaciones internacionales de Hugo Chávez no pueden extrañar a nadie. Es por eso que no ha sorprendido, en absoluto, el berrinche que le ha producido la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes, en la frontera colombo-ecuatoriana. Antes de que el presidente Correa se manifestara, ya estaba Chávez, con su odio irracional contra el presidente Uribe, a punto de declararle la guerra. Pero, ¿por qué?: Porque Chávez se siente un combatiente más de las FARC, es un admirador de Tirofijo, y cree que puede tenderle un cerco a Colombia y convertirla en un rehén de su política bolivariana y anti-norteamericana.
Han impresionado las órdenes que ha dado Chávez, desde su cómoda butaca dominical, rodeado de sus incondicionales con camisas rojas o uniformes. ´¡Usted, movilice diez brigadas de tanques!´. ´¡Y vamos a enviar los Sukoi!´. Como decimos por estos lados: ´Vayan, aten, y maten´. ¡Una fantochada cómica! Claro de que el peligro que siga apoyando a las FARC, crece. Y que en el enredo entren Ecuador y Nicaragua, también.
Menos mal que la situación en Bolivia está tan candente que el Gobierno está mirando más lo interno que lo que sucede afuera. Aunque el peligro subsiste, no se puede descartar, porque basta una llamada telefónica de Chávez a Evo Morales y de inmediato oiríamos al elocuente ministro Choquehuanca anunciando el alineamiento boliviano al lado de las FARC.
Chávez aparte, el problema entre Colombia y Ecuador puede traer complicaciones. Finalmente, el ejército colombiano traspasó la frontera con Ecuador para dar caza a Reyes y a sus tropas y violó la soberanía territorial de esa nación amiga. Aunque Colombia se disculpó del hecho a través de su Canciller, el presidente Correa se vio obligado a retirar a su embajador en Bogotá. Pero, siendo Correa el dañado, no utilizó los términos de ´criminal´, ´mafioso´, ´paramilitar´, que empleó Chávez en contra de Uribe, y su anuncio de no asistir nunca más a una reunión internacional en Colombia.
Colombia no debió violar la soberanía ecuatoriana en busca de los guerrilleros. Eso es cierto. Pero tampoco Ecuador puede permitir que su territorio se convierta en base para acciones bélicas de las FARC y tolerar que a poco más de un kilómetro de su frontera con Colombia, esté acampado nada menos que Raúl Reyes y su gente. Este es un asunto que deben zanjar colombianos y ecuatorianos. Lamentablemente, quien primero mete su cuchara es el alocado Chávez, con el único objetivo de complicar a los EEUU en el pleito.
Si algo quedaba en pie de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) ya podemos ir buscando luto y preparando su funeral. Y si la CAN sigue siendo el más importante mercado de Bolivia, es bueno que nuestra diplomacia camine con tiento y no se vaya a enrollar en asuntos que no le incumben, aunque el Gobierno tenga su corazoncito rojo.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
Mayorías en democracia
A gusto o disgusto, no se puede negar que los valores que reivindica el mundo en general y la ciudadanía nacional en particular, sí o sí son de carácter democrático: equidad, transparencia, concertación, igualdad, participación, tolerancia, pluralismo, interculturalidad, apertura, diálogo y universalismo, evidenciando que los valores bolivianos del nuevo siglo son democráticos.
Vientos peligrosos en América
Cuándo no! Chávez tenía que comentar, larga e ininteligiblemente, el retiro de Fidel Castro. Según un despacho procedente de Caracas de la agencia EFE, este inefable Chávez tenía que ofrecer no precisamente un razonamiento serio, sino la tontería con que se encabeza esta nota. Es más: con un acusado narcisismo, el Presidente no podía dejar de hablar de sí mismo: "Yo creo que en mi caso (…) hubiera hecho lo mismo…".
La maldición de los recursos naturales
A partir de este momento quedan nacionalizados todos los hidrocarburos. Se acabó el saqueo de los recursos naturales por parte de las empresas internacionales. El petróleo y el gas natural pasan a ser propiedad de los bolivianos", dijo Evo Morales Ayma, presidente de Bolivia, el 1 de mayo del año 2006.
¿Está llena España?
A medida que avanzaba la campaña, el Partido Popular ha ido endureciendo su discurso sobre inmigración. El anuncio de promover un "contrato de integración" si ganaba las elecciones pareció coger por sorpresa a los socialistas, y Mariano Rajoy ha decidido insistir en la brecha.
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Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía