El control de lo que venden en los recreos es deficiente En un recorrido, este medio halló comestibles sin marca ni registro sanitario, además de ají de fideo en bolsas de plástico. El dinero y los productos se manipulan con las mismas manos.
AJÍ DE FIDEO PARA EL RECREO • El hijo de la portera de la unidad educativa República Argentina vende una bolsa de ají de fideo a una niña, ayer, durante la hora de recreo.
Helados de color azul, envasados en un plástico sin marca ni registro sanitario; ají de fideo en bolsas; y tucumanas manipuladas sin cuidar la higiene son algunas de las cosas con que se encontró este medio en un recorrido por cuatro unidades educativas durante el recreo, poniendo de manifiesto que el control de la procedencia y elaboración de estos productos es deficiente.
La primera escuela visitada fue la unidad educativa República Argentina, donde su director, Carlos Cabrera, explicó que el control de la fecha de expiración de las golosinas es constante; de hecho mostró una bolsa con productos tóxicos decomisados.
“Muchos niños ya no comen en el recreo porque toman el desayuno escolar, aunque algunos se compran refrescos o golosinas. La Dirección y la Intendencia controlamos constantemente”, señaló el Director.
No obstante, al llegar el recreo se observó que los niños se apresuraban a comprar ají de fideo, ofertado por el hijo de la portera, en bolsas de plástico por valor de Bs 1, y que ella misma elabora.
“Siempre estamos bien higiénicos”, aseguró la encargada, quien además tenía un recipiente con llajua, por si a algún niño se le apetecía; por cierto, el envase estaba casi vacío.
Luego, La Razón estuvo en el Liceo La Paz, donde se constató que las personas que atienden el kiosco —quienes a su vez son los porteros del colegio— venden tucumanas y salteñas con escaso cuidado en la manipulación de estos alimentos, pues la persona que atiende el negocio recibe el dinero y entrega la comida con la misma mano.
El profesor Germán Arteaga, suplente de Dirección, admitió que no realizan ningún control al respecto. Cuando se le consultó si la dirección controlaba la calidad de los productos que consumen las alumnas respondió: “No, pero existe el compromiso con los porteros de que van a controlar este aspecto, aunque nunca tuvimos este tema, pero ellos se han comprometido a controlar todo”.
En la escuela República de México, la encargada del kiosco atiende sola a más de 200 niños que se aglomeran en inmediaciones de un pequeño puesto de venta. Con sólo 50 centavos, los niños pueden comprar un helado de color azul, que en medio tiene una mancha roja (presumiblemente un relleno). El producto se vende recubierto por una bolsa de plástico que no tiene marca ni registro sanitario. Ninguna autoridad de ese establecimiento quiso atender a este medio.
En la Unidad Educativa Venezuela, el recreo ya había concluido y la directora se hallaba en una reunión, por lo que Ana María Pacheco, secretaria, informó que un proyecto, que podría ejecutarse a partir de este mes, hará que los alumnos coman alimentos nutritivos durante el recreo.
Porteros descuidan su labor
En el recorrido que realizó ayer este medio, se corroboró que al menos durante 15 minutos, tiempo aproximado que dura un recreo, los niños y adolescentes se hacen cargo del control de la puerta, mientras la portera atiende su kiosco.
Es el caso de la unidad educativa República de México, donde tras golpear insistentemente a la puerta, fueron los niños los que las abrieron y los dos reporteros ingresaron sin ningún problema. Una vez en el patio, ambos esperaron por más de 20 minutos a la directora y observaron que sólo una profesora controlaba a más de 200 niños durante el recreo. En tanto que la portera atendía su kiosco y nadie se percató de cuántas veces se abrió y cerró la puerta.
En la unidad educativa República Argentina, una niña acudió al llamado de los golpes al portón y tras unos segundos una maestra se presentó en el ingreso. El director del establecimiento, Carlos Cabrera, dijo que “existe un compromiso con las porteras, ellas se hacen cargo del kiosco, mientras tanto, los regentes cuidan la puerta”.