L as realidades políticas se han bifurcado. En algunos casos, lo han hecho hasta construir un laberinto de espejos, adosando al vértigo de la multiplicidad, la incertidumbre de la realidad de esas imágenes. Tal como Borges nos decía, los laberintos nos traen siempre a colación la perplejidad. Yo creo, con un inevitable resabio marxista quizás, que todo esto pertenece al mundo de las ideas, antes que a la realidad concreta.
Cuando digo ´realidades políticas´, me refiero a la forma en que se están recreando los imaginarios y las prácticas políticas. En el actual contexto, el poder se ha cristalizado de otra manera; y lo ha hecho en una lógica polar, en la que el carácter de los polos está embadurnado de confusión. Se ha perdido el ancla de lo material; y se navega en una economía capitalista, pero con un timón perdido de retórica populista. Aguas nada mansas, pero que no son desconocidas en nuestra historia.
De momento, la polarización es eficaz en la coyuntura; sin embargo, este proceso comenzará a hacer aguas cuando los resultados de las reformas y las políticas concretas comiencen a fraguar la insatisfacción de la gente. Cuando la distribución de la tierra no supere las tendencias de la propiedad ni modifique su forma mayoritariamente capitalista y altamente concentradora de los excedentes. Cuando el empleo y el salario reproduzcan los mismos entuertos de pobreza que las políticas neoliberales, porque no se modifica la estructura productiva de este país ni las condiciones de los trabajadores.
Como corolario, el debate coyuntural, algo superfluo, acerca del origen de la inflación en clave, otra vez, dicotómica: o el diagnóstico monetarista del exceso de liquidez o las expectativas y la especulación de cartel. Y nuevamente los problemas de gestión se asoman. En un problema multidimensional, el Gobierno importa alimentos generando cadenas defectuosas de distribución y comercialización, corrupción y especulación mediante. Como si importar fuese la solución, cuando en el mundo los alimentos, según la FAO, subieron sus precios en un 40%, y la soya, entre ellos, alcanzó el precio de 449 dólares la tonelada métrica frente a los 339 dólares de febrero del 2007. Lo que debiera preocupar es que, con esos precios, y sin políticas públicas claras, en una economía de libre mercado, la situación de los precios tenderá a incentivar una mayor producción de granos para el mercado internacional, reproduciendo el modelo agroexportador, que no se conduele, para nada, de la soberanía alimentaria nacional, pues desincentiva la producción de otros productos para el mercado nacional. Y me surge la duda. ¿Para quién, entonces, gobierna el MAS?
*Gustavo Luna es comunicador y trabaja en el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).
Sí a las urnas, no a las armas
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Evo se hizo el harakiri
Evo Morales se hizo el harakiri. Ha cometido tantas arbitrariedades ilegales que lo más probable es que pierda el referéndum revocatorio de su mandato y tenga que dejar la presidencia. El Mandatario debió haber tenido el coraje de convocarlo antes que a las otras consultas, pero teme perderlo.
Los oxímoron andan sueltos
Qué palabra tan fea, despide un tufillo a erudición rancia. Quisiera hacer un rodeo para justificar el título. Hace unos días, en Cochabamba me tragué, como siempre, el cuento de que el avión salía puntualmente.
Cuba, lo que nunca sabremos
No deja de asombrarme la ligereza y la fatuidad con las que se comenta el alejamiento de Fidel Castro de la presidencia de Cuba. Qué lamentable espectáculo ofrecido por periodistas, columnistas, analistas, opinadores, políticos, gobiernos y organismos internacionales, que se permiten el lujo de insinuar juicios de valor acerca de la Revolución Cubana, desde la superfi- cialidad de un análisis circunstancial, vacío de razones.
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