Cerca de 15 casos de malformaciones no congénitas fueron atendidos, en el último año, en el Materno Infantil Germán Urquidi de Cochabamba. El director de ese nosocomio, Ángel Maida, dijo que los neonatos pertenecían al trópico de Cochabamba o a regiones cercanas a ese lugar.
“Las malformaciones atendidas se presentan en diferentes regiones del cuerpo, casos como anencefalías, falta de cráneo; mielomeningoceles, malformación de la columna vertebral, o ano imperforado, que es lo más frecuente. Llegaron al hospital referidos, generalmente, del trópico”, explicó la autoridad.
Para Maida, la frecuencia de casos, “uno o dos por mes”, obliga a realizar una investigación en el lugar. “Estamos viendo la posibilidad de investigar en el Chapare para ver qué es lo que pasa”.
Las referencias dan cuenta del uso de fertilizantes y plaguicidas.
El martes, gemelos con malformaciones llegaron a ese nosocomio desde Ivirgarzama. Su padre, don Modesto, aseguró que sólo él está expuesto a productos químicos. “Son más de 10 variedades que usamos para matar bichos o plantas dañinas; las bolsas están bajo la cama”, dijo.
Uno de sus bebés, el varón, presentó sirenomelia, es decir que nació con las piernas unidas, en tanto que el ano de la niña no tenía perforación. Según Maida, de descartarse la exposición a tóxicos, “la literatura refiere que (estos casos se dan si) la madre en gestación consume cocaína durante los primeros meses”.
En La Paz, Saúl Rueda, miembro del Estudio Colaborativo Latinoamericano de Malforma- ciones Congénitas (Eclamc), explicó que la sirenomelia se presenta en tres o cuatro casos cada 20 ó 30 años. “Hace poco se registró en el centro maternológico La Paz, ubicado en la zona Garita de Lima, un caso de esta naturaleza, al igual que en el hospital Los Andes de El Alto”.
Según el director del Hospital del Niño, Chistian Fuentes, la sirenomelia se produce “en personas que son expuestas a agentes químicos, el consumo de drogas, como heroína y cocaína; beber agua con plomo o porque la gestante no consume ácido fólico”.