El superintendente de Bancos y Entidades Financieras, Marcelo Zabalaga, informó ayer que “este caso Roghel se trataría de una estafa piramidal”, como ocurrió con el caso Finsa en los 90.
Zabalaga alertó además a los depositantes de Roghel a “volcar toda su energía a exigir que la firma y el señor Windsor Goitia (propietario) y sus colaboradores les devuelvan el dinero (...) antes que desaparezcan”.
Mediante un comunicado, el superintendente explicó que según los avances de las investigaciones en la Fiscalía se tiene como evidencia que ninguna de las empresas que Goitia dice tener en Bolivia funciona, “por lo tanto, son ficticias, de papel”.
Señaló que aunque hay registros de Gemas Bolivia, Generadora de Electricidad, Panadería La Bombita, Casa de Cambios y otras, las mismas no existen físicamente. “Durante tres años han declarado a impuestos nacionales bajo el rubro de sin actividad”.
Recordó que la superintendencia en una reunión con Goitia, en el Defensor del Pueblo, la semana pasada en La Paz, le señaló que debía hacer un depósito como muestra de buena fe, “hecho que no ha ocurrido”.
Actualmente, unos 50 ahorristas afectados por el cierre de la empresa Roghel Bolivia se encuentran en huelga de hambre en Cochabamba y ayer amenazaron con crucificarse desnudos si la superintendencia no levanta la clausura de la empresa.
El ente regulador pidió a los depositantes “que no nos pidan lo imposible, sino que vuelquen sus preocupaciones hacia Goitia”. En los 90, Finsa cerró y sus ahorristas se quedaron sin dinero.