La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sufrió en menos de una semana dos duros golpes con las muertes violentas de Raúl Reyes, el segundo jefe de las FARC, e Iván Ríos, uno de los siete miembros de la cúpula de este grupo armado marxista.
El primero falleció tras un ataque del Ejército colombiano y Ríos fue asesinado por su guardia personal en un hecho que aún se encuentra en la nebulosa. Ambas pérdidas han puesto a las FARC en una encrucijada sobre el rumbo que tomará a futuro.
Entrevistado por la edición digital de la publicación Latino, el analista español León Valencia señaló que la muerte de Reyes “es un golpe muy fuerte al mando central de las FARC. Hasta ahora, a pesar de todo esfuerzo del Estado, sólo se había logrado acertar golpes periféricos a la organización y éste ya es un golpe certero al corazón“, aseguró.
Sobre el futuro de la organización, el analista político indicó que las FARC tienen dos posibilidades. "Una es que (los guerrilleros) se encierren y corten todos los lazos con el exterior". En este caso se congelaría toda posibilidad de entrega de secuestrados. "La otra opción es que, por el contrario, se intensifiquen las labores políticas para compensar el golpe militar y sigan las negociaciones (del acuerdo humanitario) como las FARC han anunciado en un comunicado; esto con el objeto de ganar poco a poco el apoyo internacional".
Luego de la muerte de Raúl Reyes, la guerrilla anunció que Joaquín Gómez, un ingeniero que se educó en la antigua Unión Soviética, reemplazará al líder fallecido en el Secretariado (dirigencia de la organización).
Según informó este viernes AFP, se sospecha que el máximo dirigente y fundador de las FARC —guerrilla que nació el año 1964—, Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, se halla convaleciente en tierra venezolana, en la frontera con Colombia.