Tendencias en las Artes Una fonoteca invita a escuchar música y las voces de los famosos El archivo sonoro del Centro Patiño se pone a disposición del público. Hay partituras, libros y discos de Bolivia y de América Latina.
Un poema no se escribe así nomás´, se oye decir a Jaime Saenz, con su voz cavernosa y de eses muy pronunciadas. ´No se trata de elaborar las cuestiones de manera que el poema resulte meramente literario. Se podrá (así) tener un gran estilo, pero sin contenido y con imágenes sin vida´.
Resulta emotivo escuchar al poeta y narrador paceño hablar durante una entrevista radial cuya fecha exacta de realización no se conoce, como tampoco se identifica al entrevistador que resulta ser el ´señor Aramayo´. Lo que sí se sabe es que la cita periodística fue solicitada a raíz del anuncio de publicación de la novela Felipe Delgado, cuya primera edición salió en La Paz en 1979. Por ese año se habrá dado la cita.
Jaime Saenz murió en 1986, pero la magia de las grabaciones permite escuchar sus ideas de propia voz, hoy, año 2008.
El mérito es del Centro de Documentación de Literaturas Latinoamericanas (Cedoal), del Centro Simón I. Patiño, que acaba de abrir un espacio dedicado al audiovisual, aunque su acento mayor está en lo fonográfico.
La fonoteca funciona en el edificio anexo de Patiño, en la Av. Ecuador casi Belisario Salinas. Un espacio acogedor invita a los visitantes a recorrer por los estantes donde se hallan partituras de compositores bolivianos y latinoamericanos del siglo XX.
Los músicos tienen la opción de elegir este material y ensayar las notas en un órgano que es parte de la sala.
Los estudiosos o simplemente melómanos, tienen la opción de elegir temas o autores del fichero y escucharlos en versión digitalizada. Así se han traducido discos de vinilo, de cinta, cassette e, inclusive, de grabaciones en betamax y U-Matic. Esto último traduce las investigaciones realizadas para el Festival Luzmila Patiño de músicas bolivianas autóctonas.
Geográficamente, el patrimonio que va reuniendo el Cedoal corresponde a Bolivia y Latinoamérica. En cuanto al tiempo, el siglo XX está representado, así como los primeros años de la República. Algunas antologías dejan retroceder a años anteriores.
En cuanto a géneros, hay de todo: música académica, folklórica, urbana, contemporánea, etc.
Otra veta son las entrevistas radiales que se van reuniendo y los libros sobre música.
El trabajo, explican los encargados de la atención, Patricia Suárez e Israel Vásquez, apenas ha comenzado. Hay muchísimo por hacer, por ejemplo, para contar en la fonoteca con materiales de las disqueras nacionales.
Lo que ya existe es un gancho lo suficientemente atractivo como para acudir al archivo que abre de 15.00 a 19.00.