La compañera de Tim Burton muestra su lado más gamberro en el filme “Sweeney Todd”, ya en cartel en Bolivia. La inglesa de noble cuna confiesa que le gustaría rodar con Almodóvar.
Texto: El País y AP Fotos: Manfer films / AP / AFP y Archivo Reuters
Para cuando esta entrevista sea letra impresa, Helena Bon- ham-Carter, de 42 años, habrá dado a luz a su segundo retoño; ambos fruto de su relación con el excéntrico, iconoclasta y visionario director Tim Burton.
Juntos, estos padres y estos hijos dibujan un retrato de familia nuclear que respondería bien a esa imagen algo conservadora y encorsetada que emanaba la actriz británica al comienzo de su carrera, cuando era la reina del costumbrismo de época. Pero los tiempos de “Una habitación con vistas” y “Howards End” quedan lejos, y si los Burton evocan una imagen conocida, es más cercana a la Familia Monster o a los Locos Adams que a una de la Inglaterra victoriana.
Además, comentarios como los que suelta la actriz no hacen más que alejar a esta familia de la norma. A su primer hijo le comparó con un pollo congelado nada más nacer, mientras que Burton está convencido de que un parto es la situación más sangrienta y surrealista que uno puede presenciar. ´Luego dicen que mis películas son las extrañas´, remata el director de “El joven manos de tijera” (1990), “Mars Attacks” (1996) y ahora “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet”.
Este thriller caricaturesco, en el que un barbero venga su exilio y la muerte de su esposa rasurando a sus clientes más de la cuenta, ganó el Oscar a la mejor dirección de arte, una de las tres estatuillas a las que aspiraba, y obtuvo dos Globos de Oro: al mejor musical y al mejor actor para Johnny Depp.
Rebelde, excéntrica: normal
Bonham-Carter es un pozo de energía bajo esa apariencia gótica, estrambótica o simplemente estrafalaria. ´Yo soy la peor para definirme. ¿Rebelde? Sí. ¿Excéntrica? Posiblemente. Pero yo me veo como alguien normal. Y Tim también lo cree. Lo mismo que yo pienso de él. Pero esto de vivir en el mundo de las descripciones no tiene mucho sentido´.
Lleva mucho tiempo en la industria, escuchando cómo intentan encasillarla: la “reina del corsé” cuando comenzó en 1985 con Lady Jane y “la princesa de las tinieblas” desde que empezó su relación con Burton, en octubre del 2001, después de conocerse en el rodaje de “El planeta de los simios”.
Ella no lo quiere reconocer, pero la imaginación de Bonham-Carter siempre ha estado más disparada de lo que sus primeros trabajos hacían parecer. Nacida en Londres, tiene un importante abolengo. Bisnieta del estadista Herbert Asquith, primer ministro británico en la I Guerra Mundial, y nieta de Eduardo Propper de Callejón, diplomático español. También cuenta con una tía abuela, Liliane, filantrópica francesa casada con el barón de Rothschild.
Pero a Helena estos cargos no le afectan; es parte de la rama humilde de la familia, y con problemas: su madre tuvo una crisis nerviosa cuando la actriz tenía cinco años, y su padre sufrió una parálisis durante una operación rutinaria que le dejó de por vida en una silla de ruedas cuando ella tenía 10 años. Fue él quien la apoyó para que sea actriz, estudie en Cambrige y debute en la televisión en los años 80. “Aquellos fueron años malos; interesantes, pero malos”, evalúa hoy.
De los premios a los hits
Helena logró el estrellato a los 20 años gracias a su protagonismo en “Una habitación con vistas” (1986), su película debut dirigida por James Ivory, quien adaptaba un relato del escritor E. M. Forster. Posteriormente volvería a participar en otras adaptaciones de la obra del literato, como “Donde los ángeles no se aventuran” (1991) de Charles Sturridge o “Howards End” (1992), también de Ivory.
Su actuación en “El club de la pelea” (1996), de David Fincher, la consolidó como actriz polifacética, pero por su interpretación en “Las alas de la paloma” (1997), de Iain Softley, recibió una nominación al Globo de Oro y una candidatura al Óscar como mejor actriz.
Pero no todo han sido lágrimas, paranoias y tinieblas en el celuloide para la actriz. Bonham-Carter viene encarnado a Bellatrix Lestrange en la saga de Harry Potter. “Es divertido ser bruja. Pero eso, sí, conociéndome, sólo podían esperar que sea una bruja sexy”.
La esposa del barbero
Burton fue definitivo. Con él, Helena trabajó en ´El planeta de los simios´ (2001), ´Big Fish´ (2003) y, en ´Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet” donde Bonham-Carter comparte cartel con Johnny Depp. ´Tim no es un hombre de muchas alabanzas, más bien parco en palabras, aunque, como es obvio, yo me entiendo con él. Bueno, reconozco que yo hablo mucho, que quizá me debería callar un poco más a la hora del rodaje; pero no me habría venido mal un halago que otro´.
Helena sí tiene alguna queja sobre su compañero sentimental: que, con tal de que no les acusen de favoritismo, se distancia de la actriz más que de cualquier otro. “Nos arriesgamos mucho en el set. Y luego tienes que aguantar eso de que \'¡oh, te ha contratado por ser su novia!\'. Les parece la elección más fácil, y de verdad que es todo lo contrario”, explica.
Burton no es el primer realizador con el que Bonham-Carter se relaciona de manera tan estrecha, ya que fue pareja de Kenneth Branagh, con quien trabajó en la película ´Frankenstein´ (1994).
Ahora quiere a toda costa romper el tópico que la asocia sólo con el cine de Tim Burton. ´Estoy disponible para el mejor postor. Para cualquiera. Pedro Almodóvar. Me encantaría trabajar con él. Quizá ahí me valga mi sangre española de algo. ¿Qué piensas?´.