Las más audaces tijeras de la alta moda se dieron cita en el Fashion Week de la capital inglesa. Allí, el invierno se llenó de colores vibrantes y de líneas de vanguardia.
Con datos de AFP Fotos: AFP
Sin miedo a los colores extremos, a los diseños de vanguardia o a las líneas agresivas, la Fashion Week de Londres se caracterizó por su enérgica capacidad para proponer opciones para la temporada Otoño-Invierno 2008-2009.
De muestra, un botón. La casa catalana Armand Basi apostó por una mujer aliada a los colores eléctricos, a los talones altísimos, los grandes volúmenes y las controvertidas pieles, como el visón.
Diseñada por Markus Lupfer, la colección contrastó con otros desfiles por su uso de colores brillantes —verde, rosa encendido, violeta y naranja—, de inmensos lunares y por el volumen amplísimo desplegado en sus faldas.
“Propongo una nueva silueta, nuevas proporciones, nuevos colores”, explicó Lupfer, después del desfile que se celebró en los palaciegos salones de Banqueting Rooms, en el centro de Londres.
Metros y metros de material envolvían a las modelos y, cuando se utilizó el negro, como en algún abrigo, se acompañó siempre de estrambóticos zapatos rojos o guantes violentamente morados.
A él no le preocupa mucho la hostilidad que despierta el uso de pieles. “Forma parte de una tradición, usar pieles en el invierno. Y aunque me gusta buscar, innovar, también me gusta la tradición”.
Los tonos invernales
Si el negro, el marrón y el gris han dominado otras colecciones, el desfile del dúo del brasileño Bruno Basso y el británico Christopher Brooke optó por regalar un carnaval de colores.
Ataviadas con enormes tocados, muchas de las modelos presentaron siluetas teatrales, en colores exuberantes —naranja, fresa, violeta, tornasol—, mientras que otras modelaron túnicas en tejidos con dibujos caleidoscópicos que caían suavamente bajo abrigos negros y voluptuosos.
Una vez más, los diseñadores, que han citado a los arquitectos Frank Gehry y Oscar Niemeyer como algunas de sus inspiraciones, jugaron con el volumen en sus creaciones, subvertiéndolo al contrastar, por ejemplo, pantalones pegadísimos con abrigos con amplias mangas flotantes.
La colección de este dúo de jóvenes diseñadores, lúdica y exuberante, contrasta con algunos de los desfiles de creadores más tradicionales y consagrados internacionalmente como Paul Smith, Jasper Conran, Betty Jackson y Paul Costelloe, cuyas creaciones mostraron un corte impecable pero quizá no tanta imaginación.
Los 57 desfiles incluyeron también a jóvenes creadores de imaginación desbordante, como Gareth Pugh, cuyo desfile fue uno de los más esperados, con diseños que mostraron líneas de tipo espacial que recuerdan a las criaturas de la Guerra de las Galaxias.
Desfiló también el joven diseñador Christopher Kane, que forma parte de la generación de nuevos diseñadores, y que a sus 24 años es considerado uno de los talentos más innovadores de las pasarelas londinenses.
Kane, que se graduó de la reputada Central St Martins el 2005, presentó una colección inspirada en el pintor prerafaelita John Everett Millais y en la película “Orlando”, basada en la novela de Virginia Woolf, y en armaduras metálicas como de Juana de Arco.
No podía faltar tampoco la reina de las pasarelas londinenses, Vivienne Westwood, que regresa a esta ciudad tras nueve años de ausencia. Westwood, de 66 años, que había abandonado Londres por París desde hace casi una década, presentó su colección Red Label.