Agustín Tuco (46), el albañil que perdió los riñones en una cirugía, está en Cuba para someterse a un trasplante renal; sin embargo, hasta la fecha, el paciente no cuenta con un donante. Su salida del país se produjo con mucho recelo y bajo la estricta vigilancia de simpatizantes bolivianos del Gobierno cubano.
Tuco, que perdió los dos riñones durante una cirugía que le practicaron tres médicos cubanos y un boliviano, viajó a La Habana (Cuba) junto a su hermana el lunes, con el apoyo de la embajada de ese país en Bolivia, pero no se sabe cuándo regresará pues su caso requiere de una serie de estudios y de una recuperación prolongada, de meses.
“El tema del trasplante (de riñón) requiere hacer una serie de estudios de compatibilidad, requiere una serie de condiciones, no es un problema del momento”, dijo ayer el viceministro de Salud, Luis Alberto Nogales, consultado al respecto.
En Cochabamba, Miguel Tapia, director del hospital Viedma, donde el paciente estuvo internado cerca de un mes con hemodiálisis periódica, informó que la cuenta llegó a Bs 23 mil, monto que el Ministerio de Salud se comprometió a pagar para que el paciente viaje a Cuba.
Este dato fue corroborado por Nogales, quien añadió que los recursos saldrán de un rubro especial que tiene ese despacho para “pacientes sin recursos económicos”. Tapia aclaró que Tuco firmó un documento en el que se responsabilizaba de su alta.
El día en que Tuco dejó el centro de salud, y en el momento en que un equipo de la red ATB Cochabamba intentó entrevistar a su madre, un grupo de miembros de la llamada comunidad de solidaridad con Cuba impidió a los reporteros acercarse a la mujer, cubrió el lente de la cámara y empujó a los periodistas.
Fernando Campero, director de la organización, dijo que se trató de cuatro ciudadanas bolivianas que se encontraban en el hospital para observar la partida de Tuco y negó que hubiera una agresión. Dijo que reaccionaron así porque les dijeron “cubanos”, pero “son bolivianas y nadie agredió a nadie”.
LOS HECHOS
La lesión • Tuco cayó de una altura de cinco metros en Villa Tunari. Fue llevado al hospital San Francisco de Asís en esa localidad, donde tres médicos cubanos y un boliviano le extirparon los riñones, que creían dañados por el golpe.
La auditoría • El Colegio Médico de Cochabamba estableció que la extirpación del órgano fue un error, pues los riñones aún funcionaban y que fueron malogrados tras la cirugía para justificar la operación. Denunciaron mala práctica médica.