Constantes roces y presiones, tanto de las organizaciones sociales como del equipo de confianza del presidente Evo Morales, marcan la relación entre el Primer Mandatario y Susana Rivero, quien fue ratificada en el cargo de ministra de Desarrollo Rural y Agropecuario, pese a haber presentado su renuncia “irrevocable” el miércoles 5 de marzo.
Ese día, Rivero había dimitido al cargo por segunda vez en un periodo de 70 días. En ambas oportunidades argumentó que asuntos personales le impedían seguir trabajando con Morales.
No obstante, los constantes desencuentros entre ambos fueron identificados, por personas del entorno de la ministra, como los motivos que la llevaron a renunciar. Los consultados afirman que sus diferencias tienen raíz en su procedencia social.
Rivero fue una de las más fustigadas por los sectores sociales durante la evaluación del equipo de colaboradores de Morales el año pasado, y tanto campesinos como colonizadores pidieron al Jefe de Estado sustituirla, actitud que persistiría hasta el momento.
Del otro lado, los ministros de Morales que tuvieron alguna relación con la organización no gubernamental Cejis (donde Rivero trabajó con algunos de ellos), habrían sido los que presionaron al Presidente para que ella sea ratificada en el cargo, este lunes, según fuentes gubernamentales.
El 5 de marzo, tras presentar su carta de dimisión, una fuente próxima a la autoridad relató que en la reunión de gabinete de ese día, el Mandatario se molestó por un error en la redacción de un decreto, por el que le llamó severamente la atención. Ante los hechos, Rivero anunció su renuncia y habría recibido como respuesta que “estaba destituida”.