Adaptarse a los focos fluorescentes que el Gobierno distribuye gratuitamente a la población podría ocasionar pesadez en los ojos, pero una vez que el ojo humano se acostumbra su uso no provoca ninguna complicación.
Marcelo Arce, especialista en Oftalmología, explica que el uso de estos focos “en teoría causan un poco más de fatiga, pero sólo ocurre hasta que (la persona) se acostumbre, pues (los focos fluorescentes) son intermitentes, eso quiere decir que la luz de éstos se enciende 60 veces por minuto de acuerdo al ciclo de la corriente eléctrica, lo que no ocurre con el foco al cual la gente está acostumbrada (incandescente)”.
Arce sostuvo que “eso hace que la imagen intermitente (del foco fluorescente) sea un poco más cansadora que la imagen fija (incandescente)”.
Según el entrevistado, existen dos tipos de focos fluorescentes, uno que emite la luz azulada y el otro de luz cremosa. “Con el primero la gente distorsiona el color que ve, porque ve todo más pálido, en cambio con el segundo ve el color más natural”, afirma.
Según el especialista, el foco fluorescente no produce ningún daño a la vista ni al ojo de los niños, adultos y ancianos.
Este tipo de focos son donados por el Gobierno a toda la población para ahorrar energía.