El secretario general del Partido Comunista de China (PCCh), Hu Jintao, fue reelegido ayer presidente del país por un segundo y último mandato de cinco años en la Asamblea Nacional Popular china (ANP, Legislativo), que también eligió a Xi Jinping como vicepresidente y eventual delfín del máximo líder.
La confirmación del máximo líder chino se produce cuando la región autónoma del Tibet vive los disturbios más graves de los últimos 20 años y que han causado al menos 10 muertos.
Precisamente, Hu era la máxima autoridad en el Tibet cuando en 1989 estalló una rebelión que dejó decenas de muertos y que llevó al gobierno chino a imponer la ley marcial 13 meses.
Hu recibió el 99,77 por ciento (2.959 votos a favor, 4 en contra y 4 abstenciones) de los 2.965 delegados asistentes al plenario de la Asamblea, mientras que Xi acumuló 2.919 votos a favor, 28 en contra y 17 abstenciones.
Xi, de 54 años, se convierte así en la mano derecha de Hu Jintao en la dirección del país durante el próximo lustro y el candidato mejor situado para sucederle cuando éste se retire, previsiblemente entre 2012 y 2013.
En octubre, Xi ya entró a formar parte del Comité Permanente del Politburó —el máximo órgano político del PPCCh—, con sólo nueve miembros.
Así, en tan sólo seis meses, Xi ha pasado de ser un relativamente desconocido secretario general del PCCh en la provincia de Shanghai a convertirse en máximo responsable de la seguridad y preparativos de los Juegos Olímpicos de Pekín y candidato claro a asumir el liderazgo del país más poblado del mundo. Pekín, EFE