OEA no logra limar asperezas entre Ecuador y Colombia El informe de la comisión presidida por José Miguel Insulza, que visitó la frontera, recomienda crear una misión especial para el seguimiento y verificación de los compromisos y acuerdos asumidos por ambos países.
EN LA FRONTERA • Militares ecuatorianos hacen presencia en Puerto Nuevo, en la provincia de Sucumbios, en zona fronteriza con Colombia. Las tropas de Ecuador seguirán en la zona.
La Organización de Estados Americanos decidió poco antes de las 3.30 GMT del martes (23.30 hora boliviana) hacer un último intento para evitar el fracaso de la reunión de cancilleres en el que pretenden aprobar un documento que sirva para limar diferencias en la crisis de Ecuador y Colombia.
Tras más de 14 horas de reuniones a puerta cerrada en las que no se consiguió llegar a ningún acuerdo, los cancilleres volvieron a suspender la sesión que mantienen para llevar a cabo una reunión “más pequeña” con el secretario general, José Miguel Insulza. En esta reunión están presentes, en principio, además de Insulza y los cancilleres de los países enfrentados, Ecuador y Colombia, los representantes de Brasil, México, República Dominicana y Paraguay.
En esta reunión se pretende llegar a un acuerdo sobre lo que fuentes diplomáticas calificaron como “una resolución de mínimos”, en la que parece que desaparecerán los puntos de fricción en favor del acuerdo.
En ese potencial documento ahora en discusión, la OEA “tomará nota” del informe elaborado por la Comisión que visitó la zona del conflicto —y que recoge discrepancias entre las versiones de Ecuador y Colombia— y se limitará a subrayar la importancia de la Carta de la Organización sin alusión a ningún artículo.
Precisamente la referencia a varios artículos de la Carta de la OEA que se refieren tanto a la inviolabilidad del territorio de un Estado como a la legítima defensa, han hecho naufragar otros proyectos de resolución discutidos durante el día de hoy.
Se pretende que la resolución se haga eco de la declaración del Grupo de Río en el que los presidentes de ambos países, Rafael Correa y Álvaro Uribe, decidieron poner fin a sus diferencias. En esa declaración se expresó la preocupación por los acontecimientos del 1 de marzo, donde se produjo una incursión colombiana en territorio ecuatoriano contra las FARC. Washington. EFE
Por la libertad de Betancourt
Juan Carlos Lecompte, esposo de la secuestrada franco-colombiana Ingrid Betancourt, arribó ayer a Santiago, donde se reunirá con la presidenta Michelle Bachelet, a quien dijo que pedirá apoyo para la liberación de su esposa secuestrada hace seis años por las FARC.
Lecompte aseguró a su llegada que Betancourt estaría libre si el ejército colombiano no hubiera atacado un campamento de las FARC en Ecuador, el 1 de marzo, cuando resultó muerto el número dos de la guerrilla colombiana, Raúl Reyes.
“Si no hubieran matado a este guerrillero, hasta podría estar libre, porque entre el 14 y 15 de marzo hubieran liberado a 12 secuestrados más y entre ellos hubiera estado mi esposa”, dijo Lecompte. “Nosotros apostamos en las gestiones del presidente Hugo Chávez porque es el único que ha obtenido resultados”, aseguró. Santiago, AFP