China se defendió ayer de quienes le acusan de haber reprimido violentamente las protestas en Tíbet, mientras el Parlamento tibetano en el exilio le acusó de haber matado a cientos de personas, a cinco meses de los Juegos Olímpicos.
El presidente de la región autónoma de Tíbet, Qiangba Puncog, responsabilizó de la violen- cia de los últimos días a los “manifestantes tibetanos” quienes, según él, mataron a “13 civiles inocentes” en Lhasa, la capital.
Sin embargo, no hizo ninguna referencia a las personas que podrían haber muerto a manos de la Policía y del Ejército, como afirman grupos protibetanos.
Ante esa situación, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó ayer a las autoridades chinas a guardar compostura en relación con las protestas en el Tíbet e instó a los involucrados a “evitar mayor confrontación y violencia”.
El Secretario General de la ONU dijo que los disturbios en Tíbet no fueron abordados en conversaciones con los 15 miembros del Consejo de Seguridad.
“Estoy siguiendo de cerca la situación”, afirmó Ban, quien agregó que se reunió separadamente con el embajador chino en la ONU, Wang Guangya, más temprano en la jornada y que le expresó sus preocupaciones por la violencia en el Tíbet.
Por su parte, el primer ministro tibetano en el exilio, Samdhong Rinpoche, dijo ayer en Dharamsala, al norte de India, a la prensa que unas 100 personas habrían muerto en los disturbios en Tíbet, mientras el Parlamento en el exilio en esta misma ciudad se refirió a la probabilidad de que hubiera centenares de muertos.
Puncog explicó que el Ejército intervino después de las protestas, provocadas, según Pekín, por los “partidarios” del Dalai Lama, líder de los budistas tibetanos exiliado desde hace 49 años. Aseguró que los policías no efectuaron ni un solo disparo. Pekín y Naciones Unidas, AFP
El COI pide solución pacífica
El Comité Olímpico Internacional (COI) reaccionó ayer a los violentos sucesos del Tíbet reafirmando que espera que la llama olímpica, que debe atravesar ese territorio en junio, dos meses antes de los Juegos Olímpicos de Pekín, “prosiga su camino como estaba previsto”.
“El COI pide que se encuentre una solución pacífica a las tensiones de los últimos días en el Tíbet”, dice en un comunicado emitido ayer por la noche.
“La llama olímpica, que debe llegar a Lhasa en junio, es un símbolo importante que empuja a los pueblos del mundo entero a superar sus diferencias y a reunirse (...) El COI espera que la llama prosiga su camino como estaba previsto”, añade el texto.
El COI, cuyo presidente Jacques Rogge está de visita en el Caribe, no hizo pública ninguna posición oficial desde que estallaron los disturbios el viernes en Lhasa, la capital del Tíbet, limitándose a desear que la situación se normalice. París, AFP