Simone de Bouvoir, filósofa y escritora, fue fundadora del feminismo moderno y es la referencia más importante sobre dicha corriente. Este año se cumplen 100 años de su nacimiento y su obra sigue vigente. Tuvo dos seguidoras importantes: Betty Friedan con La Mística de la femineidad y Kate Millet con La política del sexo. Ella era esencialmente contestataria; hacía y decía todo lo que no haría alguien de su condición social ni de su época.
Nació en una familia acomodada y católica; sin embargo, era comunista y criticaba a la burguesía, al imperialismo, al colonialismo, al totalitarismo, y a pesar de ser atea se cuestionó el drama de la muerte sin un Dios. Su obra es progresista, por su compromiso con el feminismo así como existencialista. Estuvo influida por su eterno compa- ñero, el existencialista Jean Paul Sastre, aunque analistas afirman que fue ella quien lo influyó. Vivió con él, pero nunca se casaron.
Sus obras más exitosas son Los mandarines (premio Goncourt) y El segundo sexo, que fueron prohibidas por la Iglesia Católica durante la presidencia de Franco, en España. En la primera, relata la relación con su pareja y el grupo de intelectuales de su época. En la segunda, sienta las bases del feminismo, da el primer paso para que el mundo tome conciencia de los derechos de las mujeres y expande el concepto. Sobre esto, ella dijo que el camino para la liberación es el trabajo, de tal forma de dejar de depender económicamente.
En El segundo sexo, Bouvoir muestra las diferencias con los hombres y el trato inferior que éstos dan a las mujeres. Toca temas como el educativo, social, económico, legislativo, y los analiza desde la óptica filosófica y sociopolítica. La escritora afirma que la “humanidad es hombre” y que éste ha definido a la mujer no a sí misma, sino en la relación con él. Él es el sujeto y ella es “El otro”. También dice que: “la mujer debe liberarse porque ha sido sometida por el hombre a un segundo plano, a un objeto sexual”. En otra frase señala: “la mujer no nace; se hace”. Esto es relativo porque hasta hoy está condicionada a su realidad socioeconómica, especialmente en países del Tercer Mundo.
Bouvoir defendió, practicó y pidió la despenalización del aborto arguyendo que “cada conciencia que logra su libertad, equivale a una superación perpetua de sí misma hacia otras libertades”. Suscribió con otras mujeres el controvertido Manifiesto 343, en el que varias famosas aceptaron haber abortado alguna vez. Cuestionó la violación argumentando que se necesitan más de dos hombres para aquello.
Sin duda, Bouvoir fue una precursora visionaria; las feministas le deben mucho. ¿Ha cambiado, sin embargo, el mundo para las mujeres? En parte sí, desde que han podido instruirse. Los hombres les temen porque ahora se ven amenazados en el campo laboral, porque se sienten pilares de la familia. Hoy hay 12 mujeres Jefes de Estado en el mundo y muchas otras presiden empresas multinacionales. Pero aún quedan cambios por realizar, especialmente en mentalidades masculinas y femeninas provincianas o fundamentalistas.
*Verónica Ormachea G. es periodista y escritora.
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