La última vez que escribí sobre el veto de la FIFA al estadio Hernando Siles terminaba afirmando que, aunque la conspiración se había conjurado circunstancialmente, había que esperar nuevas agresiones en el futuro. Obviamente me reafirmo en mis convicciones, y vuelvo a decir que, sin importar cuál sea el desenlace de la nueva batalla en curso, ya estamos fichados y, por lo tanto, estamos jodidos. Estamos jodidos, no porque la FIFA sea buena o sea mala, o porque el señor Blatter sea un caballero o un mentiroso; estamos jodidos, al igual que con la hoja de coca, con el gas o con lo que a usted se le ocurra, simplemente porque somos un paisucho que se ha topado con los intereses y con el bolsillo de algún poderoso. Y eso, amigo mío, es en este mundo algo absolutamente inadmisible.
Acá no valen razones ni argumentos; acá no se trata de derechos ni de principios, no señor: acá estamos hablando de cosas serias, de esas que se hablan en inglés y con terno y corbata; esto es asunto para gente de verdad y debe resolverse al amparo de códigos supranacionales, supralegales y suprapobretonesdeapie; esto está en la jurisdicción de la ética global del dinero y del poder. Y allí sabemos quién manda. Sabemos que allí siempre prevalece el interés económico del poderoso.
Ya sé lo que usted está pensando: ciertamente no estoy descubriendo la pólvora. Pero si resulta que todos sabemos que detrás de estas cuestiones hay plata, y que la plata, y nada más que la plata, manda, entonces me pregunto, por qué seguimos esperando que se nos haga justicia, como pidiéndole peras al olmo. ¿Qué clase de sistema tan perfectamente perverso es éste, que nos somete a espejismos que no hacen más que validar y legitimar el sistemático atropello a los valores que se pregonan?
La pregunta vale para la tan mentada FIFA, como para toda la ´institucionalidad´ internacional, que al parecer todos tendríamos la capacidad de reconocer como un andamiaje burocrático orquestado y digitado por las grandes potencias. ¿Ups… se me fue la mano? ¡Por favor! Usted y yo sabemos bien que llegado el momento, y cuando las papas queman, los burócratas de la institucionalidad globalizada nos llenan de lindos discursos, estériles a la hora de impedir los abusos de los dueños del circo, que hacen lo que quieren, ´cuando se les canta´, Maradona dixit.
La verdad de la milanesa, es que vivimos en un mundo darwiniano en el que, al igual que en la selva, prima la ley del más fuerte y el más apto para la supervivencia es el que más plata y más armas tiene. Puedo aceptar esto, pero lo que no me banco es esta parodia generalizada que tiende a convertirnos en cómplices de mentiras tan grandes como la de que todos tenemos los mismos derechos y que estamos protegidos por la neutralidad de sendos organismos que velan por nuestros intereses. El orden mundial, hoy sin alternativas, es un sainete que juega a su antojo con los valores más preciados del individuo. Entre otras cosas, es por esta razón que este humilde servidor expresa sistemáticamente cierto escepticismo frente al grandilocuente enunciado de valores como libertad, democracia y derechos, con las que se nos bombardea constantemente, pero que en la construcción real del sistema han sido vaciadas de su significado.
En el botón de muestra que supone nuestro pequeño problema futbolero, creo que la única manera de conservar cierta integridad (ya que la dignidad se ha vuelto mala palabra), pasa por insistir en jugar en La Paz, hasta que nos echen de la fiesta en la que somos invitados de segunda. Con ello, por lo menos sentaremos un pequeño precedente.
*Ilya Fortún es comunicador social.
Acoso en el aire
En todos los vuelos que se realizan en el mundo —alrededor de 6.000 al día—, existe lamentablemente la posibilidad del acoso sexual a las azafatas por parte de los miles de pasajeros que utilizan el transporte aéreo, con alto índice si las azafatas son paradigmas de los modelos de Bottichelli.
El segundo sexo
Simone de Bouvoir, filósofa y escritora, fue fundadora del feminismo moderno y es la referencia más importante sobre dicha corriente. Este año se cumplen 100 años de su nacimiento y su obra sigue vigente. Tuvo dos seguidoras importantes: Betty Friedan con La Mística de la femineidad y Kate Millet con La política del sexo.
Esa ilusa política
La debilidad del Gobierno es apenas un reflejo de cómo está la sociedad boliviana. Su incapacidad de organizar el ejercicio del poder es justamente la ausencia de un sujeto político concreto; se pensó que la "multitud" y su "desborde" eran la expresión de esa nueva subjetividad, aunque, seamos sinceros, de tan abstracta y gelatinosa que es en su concepción, no permite que se encarne en un programa político sólido y claro.
Los vetos salen de la caja de Pandora
Cuenta la mitología que Pandora, adornada por los dioses con todas las gracias, recibió de ellos una caja para que la entregara a Prometeo. El semidiós desconfió del regalo, pues sabía de la indignación de los dioses contra él, y no lo aceptó.
Ediciones Anteriores
Encuesta del día
Como Fidel, sin ningún cambio
Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía