Los hijos de Los Kjarkas se unen y lanzan el grupo Ch’ila Jatun Los primos Hermosa graban su primer disco de folklore con sus composiciones. “Sabemos que somos herederos de Los Kjarkas, pero tenemos identidad propia”, dicen. Sus padres los respaldan.
EN FAMILIA • Huáscar Hermosa, Ulises Hermosa, Benjamín Frontanilla, Luis Medrano y Brandy Yáñez abrazan a Jhonny Jara, percusionista de Los Kjarkas. Abajo, Jhonatan Hermosa.
Además del amor innato por la música folklórica, estos cinco primos tienen en común la juventud y la tradición del apellido Hermosa. Son los hijos de Los Kjarkas que se han reunido en el grupo Ch\'ila Jatun y se apresta a lanzar su primer disco.
“El ser hijos y sobrinos de Los Kjarkas es una gran responsabilidad porque ellos son los más grandes del folklore, son inigualables; pero nosotros queremos que nos conozcan no sólo como sus hijos, sino como a músicos con identidad propia”, afirma Huáscar Hermosa Castro, vientista e hijo de Gonzalo Hermosa.
Junto a Huáscar, integran la agrupación: el vocalista Jonathan Hermosa Andresen (hijo de Elmer Hermosa), el bajista Benjamín Frontanilla Hermosa (hijo de Rosa Hermosa), el vientista Ulises Hermosa Fernández (hijo de Ulises Hermosa), el charanguista Luis Medrano Hermosa (hijo de Margarita Hermosa), el baterista Branly Yáñez Enríquez (hijo de Eduardo Yáñez) y Gonzalo Hermosa Camacho (hijo de Wilson Hermosa) como director.
“Desde niños tocábamos. Poco a poco empezamos a escuchar las composiciones de uno y de otro, y finalmente decidimos hacer las cosas en serio”, relata Huáscar. El nombre del grupo nació naturalmente: “Ch\'ila Jatun significa de pequeño a grande y es que somos como una zampoña de tamaño y de edades que van de los 14 a los 24 años”.
Aunque en principio los “papás” Kjarkas no los tomaron en serio, ahora los apoyan. “Han visto que estamos decididos porque nos hemos hecho la promesa de hacer de la música una profesión: o vamos a comer bien o no vamos a comer, pero juntos”, afirma convencido el primogénito del director de Los Kjarkas.
La decisión asumida se convirtió en trabajo y Ch\'ila Jatun está en plena grabación de su primer álbum que se llamará América Sur, como el primer corte, e incluirá sólo composiciones de los integrantes como el tinku Ella es música, la tunka Hombre de hoy, la saya La flaca y otras.
“Ya nos vemos en escenarios grandes; tenemos el ejemplo de nuestros padres y podemos revolucionar la música boliviana”, dice esperanzado Huáscar.
“Apoyamos a los chicos”
Gonzalo Hermosa debutó en la música sin que su padre se enterara. “Nos escapábamos con mi hermano Wilson para ir a tocar; luego, cuando mi papá se enteró me regaló una guitarra y me dijo: ‘Ésta es un arma; te la entrego cargada, puedes destrozar tu vida o triunfar’. Por eso no puedo sino apoyar a mis hijo”, asegura el director del grupo Los Kjarkas.
“Creo que el músico nace, tiene una estrella definida, como nace el poeta o el científico, y en mi familia debemos agradecer que nacemos con la inclinación para la música. Huáscar y mis sobrinos han tomado una decisión y ello me da felicidad porque hacer música, que es uno de los condimentos de la vida, es un verdadero regalo”, dice.
Hermosa reconoce que la inclinación artística es innata en los miembros de Ch\'ila Jatu: “A Huáscar nunca le he enseñado ni una pisada; él aprendido solo, mientras yo estaba viajando... Él sabe que eso es lo malo de este oficio, tanto trabajo también te aleja de la familia”, recalca.