En plena Semana Santa contemplo a Bolivia, crucificada por quienes pusieron el madero y quienes los clavos, ante la mirada confundida del pueblo, momentos en que nos dirige las Siete Palabras.
“Dios mío, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34)
Más que a la incompetencia de muchos funcionarios, percibo que esta invocación está dirigida a los que son tentados de recurrir al odio y la revancha para imponer sus ideas. El mensaje profundo de estas palabras es que la maldad, del pasado y del presente, sólo se derrota con el bien y no alimentando la espiral del mal.
“Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 43)
El “buen ladrón” no era ni bueno ni ladrón, sólo un extraviado que no dejó escapar la posibilidad, la última en su desdichada vida, de dar alas a la esperanza. Bolivia hoy, como Jesús siempre, más que pedirnos cuentas del pasado, nos invita a mirar con sincera conversión a un futuro luminoso, aún en los momentos más sombríos, como el presente.
“He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre” (Jn 19, 26)
Bolivia se conmueve por el drama de tantos niños, abandonados y olvidados por la necesidad de salir en busca de una vida digna negada en patria o en casa. Bolivia intercede por esos niños que necesitan personas, parientes o amigos, antes que instituciones, que les devuelvan el afecto materno, mientras esperan reunirse o reconciliarse con su madre.
“Tengo sed” (Jn 19,28)
Hay algo peor que no satisfacer las necesidades básicas del pueblo: es darle veneno en lugar de agua, es darle anestesia, circo y propaganda, en lugar de pan, trabajo y confianza. ¿Hasta cuándo, a un país que pide agua y vida, seguiremos dándole vinagre y muerte?
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46)
Desastres naturales, rivalidades y odios, linchamientos. La culpa está siempre afuera: Dios, el capitalismo, el k’encherío de gobernantes ch’ulla, la justicia formal y comunitaria. Nunca en nosotros. Como Jesús, Bolivia no se desespera: sabe que esas pruebas, respondidas con amor, son la oportunidad para unir, avanzar y salir victoriosos.
“Todo está consumado” (Jn 19,30)
La lógica de los hechos consumados, impuestos a las malas y a las balas, no tuvo la última palabra en la vida de Jesús, ni la tendrá en la historia de Bolivia. Lo confirmamos hoy mismo: lo que parecía sellado y sacramentado, vía imposición de grupos violentos y de estrategas cínicos, no ha servido de nada. Ni le servirá a los que piensan avanzar consumando otros hechos de muerte. Se derrota al mal cuando se desnuda su impotencia última, su incapacidad de acabar con la esperanza, más allá de las apariencias.
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46)
Más que la oración de quién emprende un viaje por tierra en Bolivia, es el grito del ajayu patrio entregado al pueblo y a Dios. En esta Pascua, Bolivia nos pide que contribuyamos a revivir su cuerpo malherido, para que se transforme en casa de todos, a sabiendas de que la maldad no tiene la última palabra y que es posible recuperar la alegría de vivir en esta tierra, reconociéndonos hermanos que comparten un mismo destino.
*Francesco Zaratti es físico.
Debilitamiento institucional
Las instituciones no son organizaciones, tampoco edificios, son básicamente reglas, costumbres, normas de comportamiento. Sentimos que esas reglas y esa normas están muy quebrantadas y debilitadas. ¿Dónde está la institucionalidad del Tribunal Constitucional? Simplemente no existe, por tanto, no hay quien interprete la constitucionalidad o no de las leyes.
Crisis de confianza
La crisis de confianza que afecta a la economía de Estados Unidos está causando impactos en América Latina. Como cualquier desequilibrio podrá tener también consecuencias políticas.
Exigir idiomas nativos es un desatino
Exigir el aprendizaje de aymara, guaraní y quechua en las escuelas normales de Bolivia es un desatino y hasta una aberración porque se trata de aprender algo poco útil, cuando lo que más necesitan los futuros profesores es aprender bien castellano, tanto el oral como el escrito, que dicho sea de paso hoy se muestra deficiente en casi todas las esferas del país.
¿Mordaza democrática?
Hace algunos meses el padre Eduardo Pérez Iribarne tuvo la gentileza de entrevistarme en su importante programa sabatino de Radio Fides, donde, además del invitado, estaban los politólogos “Voltio” Carvajal y Gonzalo Mendieta, ambos, guardando las diferencias de edad, personajes de alto vuelo y de gran conocimiento del país.
Ediciones Anteriores
Encuesta del día
Como Fidel, sin ningún cambio
Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía