Vía Crucis del Vaticano recordó las persecuciones a la Iglesia CEREMONIA • El Papa recorrió sólo las tres últimas estaciones del ritual que ayer conmemoró la pasión de Cristo. En un acercamiento a China, se leyeron textos del Arzobispo de Hong Kong.
BENEDICTO XVI • El Papa presidió ayer la ceremonia del Vía Crucis, que se desarrolló durante tres horas en el Vaticano.
Las persecuciones que sufre la Iglesia Católica en diversos lugares del mundo fueron el tema central de las meditaciones que se leyeron ayer durante el Vía Crucis del Viernes Santo en el Vaticano. El papa Benedicto XVI presidió, en el Coliseo de Roma, la tradicional ceremonia que conmemora el calvario de Cristo hasta su crucifixión.
Este año, Benedicto XVI no recorrió a pie las 14 estaciones, rompiendo así la costumbre papal, instaurada en 1741 por Benedicto XIV y olvidada hasta 1925. Tres horas duró el Vía Crucis y el Pontífice alemán decidió evitar la agotadora caminata nocturna a la que asisten miles de católicos, entre ellos muchos religiosos y monjas, pese a la lluvia, el viento y la ola de frío que azota a la capital italiana.
"Es sabio que administre sus fuerzas, se trata sólo de un gesto prudente", explicó el portavoz del Papa, padre Federico Lombardi, quien añadió que este año el Pontífice realizará varios viajes, entre ellos uno a Estados Unidos.
Benedicto XVI se unió a la procesión solamente en las tres últimas estaciones del Vía Crucis, mientras que la mayoría de la ceremonia religiosa fue oficiada por el cardenal italiano Camillo Ruini, el vicario de Roma.
Como un gesto para manifestar su personal atención por el continente asiático e involucrar a los fieles de China, el Papa pidió hace varios meses al cardenal de Hong Kong, el chino Joseph Zen Ze-Kiun, que redactara las meditaciones y plegarias que se leen en cada una de las 14 estaciones del calvario padecido por Cristo.
"Nos encontramos a esta hora y en este lugar, que nos recuerda a tantos siervos y siervas que hace muchos siglos, entre los rugidos de leones hambrientos y los gritos de la muchedumbre divertida, se dejaron descuartizar y golpear hasta la muerte por fidelidad a tu nombre", sostiene el texto de Zen, quien no asistió porque se encuentra en Asia.
"Los coliseos se han multiplicado a través de los siglos, en esos lugares en donde nuestros hermanos son perseguidos", clamó una meditación, que no cita explícitamente a China, pero sí a la llamada Iglesia del silencio. La Santa Sede rompió relaciones diplomáticas con China en 1951, tras la victoria del comunismo.
Hoy, el Pontífice presidirá la vigilia pascual en la basílica del Vaticano y mañana culminará las celebraciones de Semana Santa con la misa de Resurrección y el mensaje "Urbi et orbi", a la ciudad y al mundo. Roma, AFP