Juan, un electricista español de 33 años, soportó el dolor de la corona de espinas y el peso de la cruz en la ceremonia del Vía Crucis que se celebró en el pueblo Castro Urdiales, de Cantabria.
Un devoto se ofreció para ser clavado a los maderos en la procesión de Viernes Santo de Puerto Príncipe, Haití. Ayer, hubo similares muestras de fe cristiana en todo el mundo.