Según la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), algunos niños que quedaron en la orfandad, sin hogar ni protección de sus familiares, roban para subsistir y luego hacen de eso una forma de vida. Otros, a pesar de tener una casa, roban para ser remitidos a un albergue.
El jefe de la División de Familia y Menores de la FELCC, capitán Carlos Roberto Ponce, explicó que “hay niños que son multirreincidentes. Salen de los albergues y no pueden escapar de este tipo de vida. La anterior semana, por ejemplo, se presentó un niño de ocho años, que ya es conocido, y comentó que no tenía padres y robaba para buscarse alimento. No tenía dónde vivir y a esa edad ya ve la vida diferente, es lamentable´.
Entran y salen de los albergues sin ningún registro. Según la Policía, eso también dificulta su rehabilitación, porque no se realiza con ellos un trabajo concreto para acercarlos al estudio y alejarlos de la delincuencia.
El jefe policial explicó que el 30% de niños que roban en las calles no tienen familia, por lo que se ven obligados a hacerlo para subsistir. ´Son remitidos a albergues transitorios para recibir terapias temporales. Salen, y vuelven a robar´.
La otra cantidad tiene familia, pero prefiere asistir a estos centros porque “al menos por un tiempo en esos lugares reciben cariño y un plato de comida´.
SITUACIONES
Inducidos • Según Ponce, algunos niños roban objetos y se los entregan a los “receptores”, que son personas que enseñan a delinquir a niños huérfanos o pobres a cambio de otorgarles un poco de dinero o comida.
Petición • Según una fuente policial, hace una semana, tres hermanos, de 12, 9 y 6 años, cayeron en manos de la Policía luego de robar. En la noche, todos pidieron a gritos ir a un hogar para poder comer.