Las 10 frustraciones marítimas bolivianas La autora hace una relación de los 10 “desaires” chilenos a la aspiración marítima boliviana, registrados por el historiador Jorge Escobari.
AL ATAQUE • Soldados bolivianos en las tropas del regimiento Murillo, formadas y listas para enfrentar al ejército chileno. La foto fue tomada en suelo peruano, en la región de Tacna, en 1879.
Todo país y gobierno que se respete debe honrar las negociaciones realizadas con anterioridad, porque las mismas no se inauguran cada cinco años y es preciso ser consecuente con posturas y planteamientos ya efectuados y, al mismo tiempo, estar atentos hacia aquellos que no han sido cumplidos. La diplomacia debe ser consecuente, al margen de quienes gobiernan un país y quienes llevan adelante la política internacional. Es por eso, que en ocasión de conmemorarse la pérdida del litoral, traemos a la memoria algunos puntos resaltados por un historiador que dedicó su vida al estudio de la salida al mar para Bolivia.
La proyección de Bolivia en el continente sudamericano en los sistemas hidrográficos, la problemática nacional, los derechos fundamentales del país y las relaciones internacionales con cada uno de los países limítrofes han sido estudiados detenidamente por el historiador Jorge Escobari Cusicanqui y es preciso tenerlos en cuenta, ya que han sido publicados en cinco ediciones agotadas. Ninguna negociación con el vecino país debe obviar los antecedentes diplomáticos, que tiene nuestra demanda marítima.
Jorge Escobari Cusicanqui fue canciller de Bolivia luego de servir 30 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores, siendo varias veces embajador en Perú, Brasil, Colombia Ecuador y Argentina. Su vida estuvo dedicada a estudiar las relaciones con los países vecinos, pero sobre todo con Chile, es por eso que consideramos oportuno traer a colación el trabajo que él realizaba sobre el tema.
Para Escobari, hubo 10 frustraciones ocasionadas por Chile a la demanda de reintegración marítima de Bolivia. 10 ocasiones en las que Chile se comprometió formalmente a resolverla, sin llegar nunca a concretar nada. Esas ocasiones se dieron en 1895, 1920, 1923, 1926, 1950, 1953, 1961, 1975, 1985 y 1987. Bolivia por su parte —decía Escobari—, no se comprometió nunca a dar compensaciones territoriales a Chile. Y a continuación señalaba las 10 oportunidades en que, por el contrario, el vecino país trasandino había incumplido levantar el encierro boliviano.
1. Por el artículo 1º del Tratado sobre transferencia de territorios suscrito el 18 de mayo de 1895, Chile se obligó a transferir a Bolivia los territorios de Tacna y Arica “en la misma forma y con la misma extensión que los adquiera”. Por el artículo 4º de dicho Tratado, Chile se comprometió a ceder a Bolivia la caleta de Vítor y además la suma de 5.000.000 de pesos plata de 25 gramos y nueve décimos de fino, si no pudiese obtener los territorios de Tacna y Arica.
2. En el Acta Protocolizada del 10 de enero de 1920, el representante chileno, Emilio Bello Codesio, dejó establecido que “Chile está dispuesto a procurar que Bolivia adquiera una salida propia al mar, cediéndole parte importante de esa zona al norte de Arica y de la línea ferrocarrilera”.
3. En respuesta a la misión Ricardo Jaimes Freyre, en 1923, el canciller de Chile, Luis Izquierdo, manifestó que “no debe aceptar, siquiera sea en principio, la revisión de un Pacto que convinieron libremente los dos países”, pero que “mantiene el propósito de oír con el más elevado espíritu de conciliación y de equidad las proposiciones que quiera someterle el Gobierno de Vuestra Excelencia, para celebrar un Pacto que consulte la situación de Bolivia sin modificar el Tratado de Paz y sin interrumpir la continuidad del territorio chileno”.
4. Chile aceptó la “Proposición Kellog” de 30 de noviembre de 1926, en sentido de que las provincias de Tacna y Arica pasaran a ser parte, a perpetuidad, del patrimonio geográfico de Bolivia.
5. El 26 de diciembre de 1944, el presidente de Chile, Juan Antonio Ríos, manifestó al embajador de Bolivia en Santiago, Fernando Campero Álvarez, que su gobierno está dispuesto a solucionar el problema portuario de Bolivia. Este ofrecimiento fue reiterado, en noviembre de 1946, por el presidente de Chile, Gabriel Gonzales Videla, al canciller de Bolivia, Aniceto Solares. También están las Notas del 1 y 20 de junio de 1950, por las que Chile se obligó a realizar negociaciones directas con Bolivia para dar a nuestro país una salida propia y soberana al mar.
6. En noviembre de 1953, el presidente de Chile Carlos Ibáñez del Campo, y el canciller Óscar Fenner Marín manifestaron al ministro en misión especial, Jorge Escobari Cusicanqui, que “el gobierno de Chile dispensaría deferente atención a los asuntos cuya solución pudiese ser alcanzada de modo inmediato, como son los económicos y comerciales pero que, respecto de la reintegración marítima de Bolivia, el Gobierno chileno se hallaba deseoso de colaborar en la solución del problema, para los que podrían llevarse a cabo negociaciones estrictamente confidenciales a fin de que no corran el riesgo de desvirtuarse, como ocurrió en 1950 por haber sido inoportunamente divulgadas”.
7. El 10 de julio de 1961, la Embajada de Chile en La Paz, cumpliendo instrucciones de su gobierno, entregó a la Cancillería de Bolivia un memorando, en el que ratificó la validez del compromiso de Chile en 1950 y subrayó que su gobierno está “llano a entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible a dar a Bolivia una salida propia y soberana al océano Pacífico”.
8. En 1975, en la Declaración de Charaña, suscrita por los presidentes Augusto Pinochet y Hugo Banzer Suárez, se da la octava oportunidad en que Chile se compromete a realizar negociaciones para solucionar “la mediterraneidad que afecta a Bolivia”. Esta Declaración motivó interpretaciones discordantes. Mientras que para los bolivianos la frase consignada suponía que Chile se había comprometido dar a Bolivia un acceso propio y soberano, para los chilenos esa expresión no implicaba tal compromiso pues tenía alcances puramente subjetivos o exploratorios.
9. El noveno desaire chileno se produjo con los antecedentes siguientes: desde 1962 el país había conseguido pronunciamientos unánimes de organismos internacionales como la OEA, el Grupo Andino y los Países No Alineados. Sin embargo en 1983, el gobierno de Bolivia inició un “proceso de acercamiento progresivo orientado a la normalización de sus relaciones”. Consecuentemente, la Asamblea General de la OEA, el 18 de noviembre de ese año, exhortó a “ambos países a que, en aras de la fraternidad americana, inicien un proceso de acercamiento y de reforzamiento de la amistad de los pueblos boliviano y chileno, orientado a una normalidad de sus relaciones tendente a superar las dificultades que los separan, incluyendo en especial una fórmula que haga posible dar a Bolivia una salida soberana al océano Pacífico, sobre las bases que consulten las recíprocas conveniencias y los derechos e intereses de las partes involucradas”. Sin embargo, al responder el Canciller de Chile al mencionado acuerdo, reiteró que su país “no tiene problemas jurídicos pendientes con Bolivia”.
10. En una conferencia de prensa realizada el 22 de febrero de 1986 el presidente de Bolivia Víctor Paz Estenssoro declaró que su gobierno había decidido “revisar” la situación de las relaciones boliviano-chilenas para dar al problema un “enfoque fresco”, por el que se propuso abandonar la actitud tradicional boliviana calificándola de inconducente y “nostálgica”, atendiendo más bien a cuestiones de carácter comercial, aduanero de integración económica y de libre tránsito, para posteriormente abordar el problema de restablecimiento de relaciones diplomáticas. En 1987 hubo un encuentro de ambos cancilleres en Montevideo, donde el Canciller de Bolivia dijo “hemos hecho los mayores esfuerzos para situarnos en la perspectiva de nuestro interlocutor”, a lo que el de Chile reveló no haber hecho ningún esfuerzo, pues se concretó a referir “las facilidades abundantes que Bolivia recibe de Chile a raíz de su encierro”.
Ninguna negociación con Chile debe obviar los antecedentes diplomáticos que tiene la demanda marítima.
Son 10 ocasiones en las que Chile se comprometió formalmente a resolver el tema, sin llegar nunca a concretar nada.